Viernes 28 de noviembre del 2008 Cultura

El arte se inserta en Limoncito

Diez artistas interactúan con habitantes de un recinto para crear sus trabajos sobre dicho lugar

En la comuna (km 30 vía a la costa) se realiza la segunda edición del proyecto Residencia solo con natura.

Mientras María Lorena Peña y Juana Córdova trabajan en la casa comunal de Limoncito en la elaboración de un enorme círculo usando cáscaras de maíz sujetadas con largas tiras de cabuya, a 400 metros de ellas Alfredo Orrala, un habitante de ese recinto, alista una canción para estas dos pintoras y otros nueve exponentes del arte, quienes llegaron al lugar hace una semana para participar en el proyecto Residencia solo con natura, que este año cumple su segunda edición.

Pese a que los foráneos deben ejecutar obras artísticas con la colaboración de moradores de Limoncito, algunos de estos últimos se entusiasmaron y optaron por mostrar sus aptitudes creativas. Así Orrala decidió homenajear a los citadinos provenientes de Guayaquil, Quito, Cuenca y Estados Unidos.

Parte de su letra dice: “Somos hijos de Limoncito, / tierrita linda donde yo nací, / hoy nos visita  gente de Quito, Cuenca, Guayaquil y Estados Unidos./ En esta tierra de lindos placeres / son como flores las lindas mujeres, / todos preguntan por conocerte, / oh tierra de amor”. Y esa composición la cantará en la clausura de la residencia, que se efectuará mañana a las 09:00 en el recinto situado en el km 30 vía a la costa.

A más de Peña y Córdova, los participantes del proyecto artístico son Verónica Pons, Ariadna Baretta, Renato Zamora, David Palacios, Saskia Calderón, Mario Rodríguez, Javier Lazo, Katherine Mc Cue y Catherine Hunter. La curadora es María Fernanda Cartagena. Ellos han tenido jornadas intensas de trabajo, pero también han compartido con gente del sector. Por ejemplo, visitaron  la hacienda La Esperanza, de Eduardo Chico, y además acudieron a un colegio cercano a Limoncito.

El diálogo ha sido el principal recurso que los artistas utilizaron con los moradores del recinto para mentalizar sus propuestas. Renato Zamora es músico y su trabajo consiste en grabar sonidos ambientales y mezclarlos con las voces de moradores del sitio, quienes le han contado anécdotas de su vida y de Limoncito. Verónica Pons y Ariadna Baretta preparan el “limonacho”, un brebaje que es una variación de la bebida italiana llamada limonchelo. Como la consigna para todos los artistas es que deben trabajar con recursos o materiales de Limoncito, ellas han usado como fórmula el destilado de caña, cáscaras de limones y mango, ciruelos, azúcar y pimiento de dulce. Todos estos productos los pusieron en una olla a fermentar hasta mañana, cuando lo darán a beber a todo el pueblo. Asimismo, con cáscaras de maíz elaboraron un pliego, que simula un papel, para escribir con plumas de avestruz (animal que se cría en el lugar) y tinta la receta del nuevo licor.

David Palacios construye un portal al ingreso del recinto con caña, adobe, piedra y varios machetes incrustados, siguiendo la tradición de alejar los males con estos últimos, indica el artista. Las estadounidenses Katherine Mc Cue y Catherine Hunter hablan poco español y pese a este inconveniente han hecho buena amistad con tres niños de la zona, con quienes frecuentemente juegan y recorren parte del recinto. Su trabajo sobre el lugar es un ensayo fotográfico en el que evidencian la vida de sus moradores, por lo cual a diario transitan a pie la carretera, la cual está semidestruida y cuya reparación es un deseo de esa comunidad.

Esta necesidad es la que recoge también a través de su canto la soprano Saskia Calderón, quien interpretará en notas agudas otras prioridades del lugar, como la concreción del agua potable y alcantarillado, porque hasta el momento consumen el agua que les vende el tanquero. El costo de un tanque llega a los 2 dólares.

Para su intervención musical, Calderón simulará ser un gallo y se enterrará en un hoyo donde solo quede al descubierto su cabeza. Esta representación se basa en un rito de Limoncito y consiste en que un gallo es metido en un agujero y su cabeza es lo único que se ve, quien logra cortársela obtiene el animal y debe traer otro vivo al siguiente año para sacrificarlo.

Mario Rodríguez elabora un cortometraje sobre el recinto, y Javier Lazo, una presentación en la que moradores deben levantar polvo, simulando el que generan los carros cuando transitan la carretera a velocidad.

Cada artista se levanta a distinta hora, pero a las 08:30, con el desayuno, empieza su cronograma oficial de actividades y concluye a las 18:30 con la merienda. Las mujeres durmieron en una casa distinta a la de los hombres y en la de estos han tenido tertulias por las noches, por lo que a esa vivienda le pusieron de nombre “Ciruela pasa borracho”.

Aunque mañana finaliza la segunda edición de Residencia solo con natura, el arte no acaba en Limoncito, porque Peña, Palacios y dos de sus compañeros del ITAE (Manuel Córdova y José Hidalgo), entidad en la que los cuatro estudian, regresarán en diciembre o enero próximo para enseñarles arte a los niños de la escuela del recinto.

DICEN DE LA RESIDENCIA

Verónica Pons
“Han sido días de convivencia de mucha intensidad, me llevo una experiencia maravillosa”.

Ariadna Baretta
“Aprendí más de lo que pude enseñar, los habitantes de Limoncito son ricos en el conocimiento popular”.
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