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VIERNES | 28 de noviembre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Agresión también se causa con ruidos altos

Es difícil entender cómo en una ciudad con el nivel de desarrollo cultural al que intenta llegar Guayaquil vivamos en una etapa de primitivismo en cuanto al respeto a los demás ciudadanos y en especial con los vecinos, manteniendo un nivel de abuso en el ruido que raya en lo desconsiderado y ofensivo. Quiero citar algunos ejemplos de agresión por ruido que soportamos los habitantes de nuestra urbe:

Cuando un ciudadano  decide hacer una fiesta, para que esté a su altura tiene que contratar un  disc-jockey  y, por supuesto, un DJ que se respeta tiene que tener un equipo de 500 watts, para que sus enormes altoparlantes sobrepasen los 250 decibeles a tres cuadras a la redonda. Con temor, cada viernes y sábado espero que lleguen las diez de la noche, hora en que puede arrancar la bulla más insoportable, para terminar a las dos o tres de la mañana. No hay vidrios, acondicionadores de aire o tapones de oído que detengan ese ruido. ¿A quién llamar para que detenga esa bulla escandalosa? A nadie, que yo sepa. En días pasados hubo una tremenda fiesta en la terraza de una universidad en  Urdesa central. Cuando llamé pidiendo auxilio, la Policía me dijo que no podía hacer nada en esos recintos ¡de alta educación superior! La siguiente semana, en la casa de los cinco perros, en la misma Urdesa central, que diariamente atormentan al vecindario con un coro interminable de ladridos, también se armó tremenda fiesta y no hubo manera de detenerla.

Es muy usual que a cualquier hora  unas desvencijadas camionetas, eso sí con fuertes altoparlantes, anuncien la venta de sus naranjas, mameyes, mandarinas, etcétera, a todo volumen. Pregunté a la CTG si era permitida esa emisión de ruido por parte de esos vehículos, me contestaron que sí tenían permiso de la CTG. ¿O sea que las leyes antirruido no existen para ellos?

Una ofensa más al descanso y tranquilidad nocturna son las descontroladas alarmas en los autos de desaprensivos y desconsiderados propietarios que, parqueados al pie de condominios, funcionan a cualquier hora de la noche y por largo rato, sin que nadie haga nada por apagarlos.

Finalmente, existe la costumbre de disparar camaretas y voladores a la medianoche cuando la “fiesta” está en su apogeo. Uno se despierta sobresaltado pensando que alguna pandilla está destrozando a otra o la Policía está abatiendo delincuentes, pero no: ¡celebración a la ecuatoriana!

Por eso cuando llevamos estas malas costumbres al extranjero, los causantes terminan mal, son agredidos por vecinos europeos que no entienden esta irracionalidad.

Eduardo Fierro Z.,
Guayaquil

Mi última ‘Sobremesa’

En abril del 2006 recibí la propuesta de  directivos de  CN3,   Cablenoticias,  para conducir el espacio de opinión  ‘Sobremesas de entorno’.

La variante a esta gestión llegaría el 8 de julio del 2008, cuando de  una manera brutal y arbitraria la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) se tomó ilegalmente decenas de empresas que en ese momento vincularon al Grupo Isaías, entre ellas,  CN3. 

A partir de entonces y al igual que en las demás empresas, trabajadores y demás colaboradores nos veríamos sumidos en la más profunda incertidumbre al pasar a estar dirigidos por personas, muchas de ellas, con intereses de terceros, otras tantas con intereses personales.

Desde aquel 8 de julio, los medios de comunicación incautados pasaron a estar controlados y los espacios de opinión a tener cada vez menos posibilidad de hacer un análisis técnico, lógico e imparcial, el cual evidentemente criticaría la mediocre gestión de un Gobierno plagado de funcionarios incapaces enfocados a una única finalidad: el mantenimiento de la popularidad y aceptación del Presidente. Dentro de este contexto, y sin dejar nunca la crítica seria y debidamente sustentada, decidí mantenerme en el referido espacio.

Dentro de los últimos cinco meses fui notificado en tres ocasiones por la gerencia regional del canal del llamado de atención del delegado o coadministrador de la AGD con el argumento de que “el espacio del doctor Molina no guarda imparcialidad”. ¿Y cómo podría guardar imparcialidad ante la ya incontable cantidad de ilegalidades y arbitrariedades del régimen y sus colaboradores que nos han llevado a esta polarización social y al descalabro económico? ¿Cómo callarme ante un régimen de terror en el que no hay espacio para la opinión pública, cuando empresarios que critican  son glosados, cuando estudiantes que protestan son expulsados y con toda una población recelosa y pendiente de los enlaces sabatinos esperando no ser parte de las amenazas e insultos del gobernante de turno?

Finalmente, la tercera semana de noviembre recibí una vez más la llamada de la gerencia regional del canal, esta vez para comunicarme que por orden del delegado de la AGD  mi espacio había sido suspendido.

En mi programa del miércoles 19 de noviembre dije que los medios incautados están controlados y no son imparciales… ¿mentira acaso? Prueba de ello es mi salida del canal, que se constituye en una clara e inequívoca muestra de la intolerancia del Gobierno y de la ausencia de libertad de prensa en el Ecuador del siglo XXI.

Sin embargo de ello, mantengo mi compromiso de presentar opinión y crítica cuando corresponda y desde el foro que sea; debemos tener presentes nuestras necesidades y nuestros derechos, debemos trabajar y velar por el futuro de nuestros hijos, y finalmente, debemos  ser intolerantes con el ejercicio abusivo del poder.

Javier Molina Bonilla,
Guayaquil

Abrazar a más de 13 millones

Señor Presidente, le dimos nuestro apoyo con el voto porque confiamos en su capacidad y   proyección enérgica de su juventud, sabemos que tiene un gran corazón, pero para abrazar a más de 13 millones de ecuatorianos necesitaría sumar el de otros coterráneos en funciones públicas, en su mayoría alcaldes de urbes principales, que también aspiran a mejorar las condiciones socioeconómicas en su localidad. Presida y trabaje en armonía resolviendo los problemas nacionales; su esfuerzo será bien visto y aplaudido, la historia lo recordará.

Gloria Ana de Toala,
Guayaquil

Muertes en Chongón

El sábado 22 de noviembre  ocurrió un horrendo accidente en el km. 24 de la vía a la costa, después del peaje,  a las 17:00. Una familia que había  abordado  un bus de la cooperativa Villamil, quedando de último el joven hijo, de aproximadamente 22 años.  Este no pudo subirse “al vuelo” como exigen los buses y se resbaló. El joven fue aplastado en la pelvis y piernas por la mencionada  unidad y murió en pocos minutos.

El chofer arrancó sin hacer caso al oficial que le pidió detenerse, porque tenía prisa. Los padres no podían bajarse siquiera a auxiliar a su hijo atropellado, porque el chofer quería seguir en su huida.  Infelizmente para él, fue detenido por el pueblo y los familiares.

Las causas de estos accidentes y muertes obedecen  justamente a  la presión de marcar la tarjeta;  eso lo hacen a vista y paciencia de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), en el km. 19 (Puerto Hondo).

Igualmente, no hay señalización que distribuya los vehículos que giran hacia Chongón, que siguen hacia el peaje o regresan a Guayaquil; ni siquiera conos reflectivos.  Las personas tienen pánico de cruzar la vía. Los propietarios de terrenos tienen que hacer maniobras para no ser arrastrados  por los vehículos que vienen a alta velocidad, frecuentemente  hay buses parqueados que obstruyen la vía, impidiendo la visibilidad.  Esta situación se agrava en la temporada de playa.

El joven quizá hubiera tenido la oportunidad de salvarse si hubiera llegado alguna  ambulancia o existiera un Puesto de Auxilio Inmediato. La estación de Bomberos de Chongón siempre acude en ayuda con su vehículo para el traslado de los heridos y muertos.

En el tiempo que vivo en el área he podido presenciar por lo menos unos diez accidentes, algunos con consecuencias fatales. Por favor, de las autoridades pertinentes depende que ese sector no se convierta en un cementerio.

María  Anchundia,
Guayaquil

 Agenda
Guayaquil
Feria

La Unión de ex alumnas del Colegio Santa María Mazzarello realizará una Expoferia en El Fortín del Malecón 2000 el domingo, de 09:00 a 17:00. Se exhibirán manualidades  que estarán a la venta.

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