viernes 28 de noviembre del 2008 Columnistas

El discurso de Gettysburg

Días atrás, el 19 de noviembre, se conmemoraron los 145 años del discurso que pronunció Abraham Lincoln en Gettysburg, luego de una importante batalla que tuvo lugar en ese sitio, en el estado de Pensilvania, en el transcurso de la Guerra de Secesión (1861-1865) que enfrentó a los estados del Norte con los del Sur.

Meses antes, Lincoln había proclamado la libertad para todos los esclavos, y a los pocos días de la batalla concurrió a Gettysburg a consagrar el lugar como cementerio para los soldados que allí cayeron.

El ‘Discurso de Gettysburg’, como se lo conoce, es una de las piezas de oratoria más hermosas de la historia, solo comparable a la Oración Fúnebre que Pericles pronunció tres milenios antes para exaltar por un motivo parecido (la muerte de atenienses en la Guerra del Peloponeso), la idea de la democracia.

El próximo año el mundo conmemorará el 200º aniversario del nacimiento de Lincoln.

A continuación, el texto del famoso discurso:

“Hace 87 años, nuestros padres fundaron en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada a la idea de que todos los hombres son creados iguales.

“Nosotros nos hallamos ahora empeñados en una guerra civil en que se está poniendo a prueba si esta nación, o cualquier nación igualmente concebida y consagrada, puede perdurar.

“Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a dedicar parte de ese campo a lugar de eterno reposo de aquellos que aquí dieron la vida para que esta nación pudiera vivir.

“Es perfectamente justo y propio que así lo hagamos, aunque en realidad, en un sentido más alto, no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este suelo porque los valientes que aquí combatieron, los que murieron y los que sobrevivieron, lo han consagrado mucho más allá de la capacidad de nuestras pobres fuerzas para sumar o restar algo a su obra.

“El mundo advertirá poco y no recordará mucho lo que aquí digamos, pero nunca podrá olvidar lo que ellos aquí hicieron.

“A los que aún vivimos nos toca más bien dedicarnos ahora a la obra inacabada que quienes aquí lucharon dejaron tan noblemente adelantada; nos toca más bien dedicarnos a la gran tarea que nos queda por delante: que, por deber con estos gloriosos muertos, nos consagremos con mayor devoción a la causa por la cual dieron hasta la última y definitiva prueba de amor; que tomemos aquí la solemne resolución de que su sacrificio no ha sido en vano; que esta nación, por la gracia de Dios, tenga una nueva aurora de libertad, y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la faz de la tierra”.

El ‘Discurso de Gettysburg’ es una de las piezas de oratoria más hermosas de la historia, solo comparable a la Oración Fúnebre que Pericles pronunció tres milenios antes para exaltar la idea de la democracia.

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