La energía sanadora de Dios fluye por todo mi cuerpo. Soy transformado célula a célula.
Curación
Mi cuerpo es un templo de la vida siempre renovadora de Dios. La vida divina vibra por todo mi cuerpo. Una corriente divina fluye desde la cabeza a los pies, sanando mi cuerpo constantemente. Cada célula de mi cuerpo se despierta a la energía sanadora de Dios, Soy fortalecido, restaurado y renovado.
–Isaías 58:8
“Entonces nacerá tu luz como el alma y tu sanidad se dejará ver en seguida”.