jueves 27 de noviembre del 2008 Columnistas

La soberanía de los socialistas de la revolución

Está claro que el concepto de soberanía de los Socialistas de la Revolución no es más que pura demagogia. En la teoría implica llenar páginas de frases nacionalistas. En la práctica, contratar extranjeros a dedo para que hagan lo que los incompetentes ecuatorianos no pueden hacer.

Primero lo hizo la Procuraduría dirigida por Xavier Garaycoa, al contratar sin licitación ni proceso de selección, es decir a dedo, a los españoles liderados por Roberto Viciano, por lo cual se pagó más de cien mil dólares.

Luego lo hizo el presidente Correa cuando contrató a un chef belga para que le cocine rico, mientras los pobres apenas si tienen qué comer.

Posteriormente, el propio Presidente, cuando en julio del 2007, creó la Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público, incluyendo a seis extranjeros. Los designó a dedo, Aún no sabemos cuántos miles de dólares tuvo que pagar el Estado ecuatoriano por estos “expertos”.

Lo acaba de hacer nuevamente el Presidente la semana pasada, cuando, otra vez a dedo, nombró a cuatro extranjeros en la “Comisión para la Auditoría de las Concesiones de las Frecuencias de Radio y Televisión". Tampoco sabemos cuántos miles de dólares costará esta designación.

Lo normal, en un país con instituciones sólidas, es que los procesos de auditoría los lleve a cabo el organismo creado para tal efecto: la Contraloría General del Estado. Sin embargo, en el Ecuador se menosprecia a esta institución y se gastan miles de miles de dólares en pagar a extranjeros que, por muy competentes que puedan ser, difícilmente responderán por sus actos. Terminado su trabajo, guardan sus dólares y se marchan sin más.

Está claro que el discurso nacionalista es acomodaticio, al punto de tratar de elevar a política de Estado la “viveza criolla”. Si no quieren pagar la deuda, que busquen argumentos sólidos, pero no el absurdo de sostener que la deuda podría haber prescrito. La prescripción es la fórmula que buscan los que carecen de argumentos  idóneos para no pagar, especialmente cuando el no pago previo ha sido decidido unilateralmente. El país requiere seriedad y no novelas ideológicas que nos distraen mientras se compra armamento bélico y un avión presidencial comparable a los lujosos de los banqueros corruptos.

Es una lástima que en el Ecuador, al igual que antes, casi nadie se alarme ni por el despilfarro ni por la carrera armamentista ni por la contratación de extranjeros para reemplazar a los organismos de control ni por las declaratorias de emergencia para justificar contrataciones a dedo y, por supuesto, por las violaciones constitucionales.

El Ecuador no ha recobrado la institucionalidad y por ello cualquier decisión que el Gobierno adopte, aún contra la Constitución y la ley, se cumplirá, ya que no hay juez con la valentía suficiente para decirle basta. No obstante, pasarán los años y cuando el péndulo político lleve a Carondelet a alguien que no comulgue con esta Revolución, los socialistas de Samborondón y del Valle de los Chillos serán llamados a rendir cuentas. Cuando eso ocurra, y rodeado de adulones, entregue las evidencias al futuro fiscal y este clame por órdenes de prisión, seguramente oiremos de labios de los socialistas que la justicia está politizada y que exigen independencia judicial. Para entonces, quién sabe, tal vez siguiendo el ejemplo de la Revolución hasta se haya contratado jueces extranjeros. Entonces oiremos gritos desesperados denunciando que se ha vendido la Patria. ¡Y pensar que se dicen soberanos!

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