- NOV. 27, 2008 - Foto - Noticias - EL UNIVERSO
Una corbata anudada en la puerta de un dormitorio tiene un solo significado para cualquier joven estadounidense, pero para Sheldon esto tiene connotaciones imposibles de asociarse con la idea del sexo. El problema es que para este personaje de la serie ‘The Big Bang Theory’, que transmite Warner Channel, las situaciones de la vida común son difícilmente asimilables, explicables o conocidas.
Este físico que espera ganarse el Nobel con alguno de sus descubrimientos vive en un mundo intelectualmente paralelo pero muy muy distante al de su vecina Penny, y no puede entender cómo su amigo Leonard, también físico, puede sentirse atraído por esta rubia aficionada al zodiaco. ‘The Big Bang Theory’ desata en el televidente más de una carcajada inteligente, más de un pensamiento sobre los estereotipos que inconscientemente repetimos en nuestra vida diaria, y gatilla al mismo tiempo más de una reflexión sobre ese montón de diferencias que nos vuelven tan parecidos a aquello que rechazamos. Capítulo tras capítulo, tal como la explosión cosmogónica del Big Bang, las cavilaciones amorosas de Leonard parecen ser el meollo del asunto, pero el personaje de Sheldon, con varios defectos de personalidad, un leve autismo, ineptitud social, vanidoso intelectualmente hasta la saciedad y poca empatía, se roba cualquier mirada. Y si esto no les basta, imagínenlo siempre vestido con un suéter o con una camiseta con logotipo de superhéroe.