Los momentos a solas con Dios me renuevan.
Tiempo a solas
Estar con otros en un grupo –viendo una obra de teatro o un acontecimiento deportivo– aumenta la diversión y la emoción de esos momentos. Sin embargo, también necesito tiempo a solas para alimentar mi espíritu, mi mente y mi cuerpo.
Al darme un receso de la rutina diaria y de los acontecimientos a mi alrededor, soy renovado física y espiritualmente. En la privacidad de mi hogar u otro lugar callado, paso tiempo a solas con Dios. Al reconocer la presencia de Dios completamente en todo momento, nada puede distraerme. Soy reanimado.
Al finalizar mis momentos de oración y volver a estar con los demás, los aprecio todavía más. Tener un tiempo a solas con Dios nos brinda un nuevo comienzo y sentimos renovación total.
–Mateo 14:23
“Después de despedir a la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”.