En su empresa de publicidad, Martín-Zurita Estudio, en Lomas de Urdesa, Enrico Martín continúa recibiendo los premios que obtuvo el pasado 30 de octubre, cuando su grupo ganó el reality ‘Engine Room’, organizado por MTV U y Hewlett Packard (HP). La semana pasada le llegó un monitor de 29 pulgadas de la marca y ayer estaba a la espera de que le enviarán su cheque por 100 mil dólares, la cuarta parte del premio total, $ 400 mil, que comparte con otras tres personas.
El concurso, que se transmitió por MTV U en Estados Unidos y el público podía observar en la página web de esa estación, consistió en crear proyectos de animación.
Su historia comenzó en abril, cuando un amigo le informó sobre las inscripciones de la competencia. “Al comienzo ni me interesó, luego de unos días entré y envié mi solicitud para ver qué pasaba”, relata.
Después de dos meses le informaron que fue preseleccionado y que debía remitir un video de él. Martín no envió su video pero sí trabajos que había hecho.
“Me llamaron en julio para decirme que estaba entre los finalistas y que debía enviar mi video para que ellos confirmaran que tenía dos brazos y dos piernas. Uno de los requisitos importantes era hablar inglés”, indica Martín, quien es tecnólogo en Artes Digitales del Instituto de Arte y Ciencia Digital y actualmente estudia Comunicación Multimedia en la universidad Casa Grande.
En agosto viajó a Estados Unidos, donde se reunió con otros quince participantes. Los organizadores los separaron en cuatro grupos: Latinoamérica, Europa, Asia y Norteamérica. Martín trabajó con Fred Lammie, de Panamá; Rey Ortiz, de Puerto Rico; y Luis Salcedo, de Brasil.
Los grupos tuvieron que hacer en el reality varios proyectos, como cortometrajes, musicales (usando pistas de canciones que les dieron), páginas web (del grupo We are scientist) y animaciones. Casi siempre tuvieron los mejores puntajes, dice Martín, pero ganaron con el último proyecto.
“Nuestros trabajos se caracterizaron por ser muy latinos y en cierta parte nos reflejaban a nosotros. El último fue libre, la temática era sobre el viaje en el tiempo. Decidimos hacer un cortometraje de dos minutos, donde se veía a un joven caminar y un viejo relataba la historia”, manifiesta Martín, de 23 años. Lograron 168 puntos sobre 210.
Al comienzo, recuerda el ecuatoriano, le molestó que las cámaras estén todo el día cerca de ellos. “Estábamos de 09:00 a 21:00. Y solo podíamos hablar en inglés. Al comienzo me sentí algo extraño, pero luego hasta nos hicimos amigos de los camarógrafos”.
La grabación del reality terminó en septiembre. Martín y sus compañeros firmaron un contrato de discreción, que les impedía comentar los resultados hasta que terminara de transmitirse el programa.
“Mis amigos me preguntaban cómo me fue y yo no podía hacer ningún gesto o decir nada. A mis padres les dije una semana antes de que terminara la transmisión”, refiere.
Los trabajos que realizaron en el concurso no los podrán mostrar hasta el próximo año, ya que son propiedad de los organizadores, explica.
Sobre lo que hará con los 100.000 dólares que ganó, Martín dice que gracias a que no se lo dieron inmediatamente ha podido pensar en qué lo invertirá. “Queremos con mi socio (Xavier Zurita) remodelar el estudio. También voy a terminar mi carrera y el próximo año haré un curso de Fotografía en el exterior, aunque lo que más me gusta es la animación”, asegura Martín.
El ecuatoriano comenta que se sigue comunicando con sus compañeros de grupo, en especial con el indú Santosh Santeish. “Fue mi compañero de habitación. Me invitó en enero a su matrimonio, voy a ser uno de los padrinos”.
DICE ÉL
El ganador
“Al comienzo, cuando me enteré del concurso, no le puse interés. Me inscribí por un amigo”.
“No quiero ser reconocido solo por haber ganado un reality, sino por el trabajo publicitario que hago”.