- NOV. 25, 2008 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
Crimen de azuayo
Jeffrey Conroy, de 17 años, acusado de inferir la puñalada que mató al ecuatoriano Marcelo Lucero, el pasado 9 de noviembre, en Patchogue, Long Island, se declaró “inocente” de los cargos que se le imputan, según su abogado Guillermo J. Keahon, pero no logró que le fijen fianza, por lo que seguirá detenido.
La Fiscalía imputó a Conroy, presunto líder del grupo que salió “a cazar mexicanos”, cargos por homicidio en segundo grado por odio racial y asalto agravado en pandilla, lo cual podría significarle una condena de 25 años de cárcel a cadena perpetua. Además lo acusó de participar en un ataque en pandilla por odio racial contra Ángel Loja, ecuatoriano que estaba con Lucero la noche del crimen.
El sospechoso del asesinato no compareció a la audiencia del jueves, en la que se leyeron los cargos contra los otros seis integrantes de la pandilla por haberse excusado su abogado.
De acuerdo al informe de la Fiscalía, emitido por la asistente Megan O’ Donnill al juez principal de la causa, Robert Doyle, quien reasumió ayer sus funciones, uno de los integrantes del grupo racista, Anthony Harford, confesó que “nosotros no hacemos esto muy seguido (cazar mexicanos), solo una vez a la semana”. Pocas horas antes de asesinar a Lucero y de golpear a Loja, la pandilla atacó al colombiano Héctor Sierra y al peruano Marlon García, según el informe de la Fiscalía.
El 18 de diciembre volverán a comparecer los siete incriminados, y tanto la acusación como la defensa se reunirán con el juez Doyle y el fiscal Spota para revisar nuevas evidencias. “Otras víctimas de ataques del grupo se han acercado a nosotros y hemos dado sus nombres a la Fiscalía para que investigue cada caso”, dijo Gerardo Mejía, abogado de la familia Lucero.