Melanie García y Jamil Ríos, de 10 años, cumplieron con el acto cívico en el hospital de Solca.
Los rostros de Jamil Ríos y de Melanie García, ambos de 10 años, lucían ansiosos y emocionados ayer. Era la alegría de volver a sentirse activos, a pesar del cáncer que padecen (el primero leucemia y la segunda un tumor en la cabeza) que los ha alejado de las escuelas.
Ellos cumplieron con el juramento a la Bandera, que se realizó en el hospital de Solca, mediante el proyecto de Aulas Hospitalarias, que promueve desde hace dos años la fundación Juan José Martínez y el Ministerio de Educación. Consiste en dar clases a pacientes mientras reciben tratamiento.
Cerca de las 09:15 se inició el acto. A un costado del auditorio principal estaban sentados los dos pequeños y en medio quedó el lugar vacío de su amigo Gustavo Sánchez (14 años), quien no pudo estar presente porque su enfermedad lo llevó al área de terapia intensiva.
Pasadas las 09:30, se presentó la primera sorpresa del día. El padre de Jamil anunció el ingreso de sus compañeros de la escuela fiscal de Bucay, quienes viajaron cerca de dos horas para acompañar a su fiel amigo.
“Esto es para ti, Jamil”, dijo entre lágrimas su progenitor, mientras el niño trataba de contener la alegría para mantener la seriedad que, para él, demandaba este juramento.
Melanie, vestida con su uniforme de parada de la Academia Naval Alm. Illingworth (ANAI), también tuvo una sorpresa, pues sus amigos de la institución le enviaron cartas de apoyo para que sean leídas en ese momento. “Te queremos mucho, regresa pronto, que te mejores”, fueron algunos de los mensajes que se escucharon.
Luego se cumplió el acto protocolario. Ingresó la banda de la ANAI con los emblemas patrios, mientras Ríos y García aguardaban el momento para jurar al Pabellón Nacional. Melanie se paró de su silla, temerosa, sin embargo, luego reaccionó y recobró la seguridad para hincarse ante la Bandera. Su amigo Jamil esperaba su momento.
De inmediato salió Ríos apoyado en una compañera, pues el cáncer que padece ha provocado pérdida de la visión. Caminó lento hacia la Bandera y al regresar a la silla, su madre lo esperaba ansiosa. Posteriormente, se anunció la cobijada del estandarte y fue el momento donde los presentes soltaron lágrimas de emoción.
Al final, los niños salieron marchando hacia donde estaban sus padres, quienes los recibieron con un abrazo. “Papi, estoy muy emocionado. Por fin lo logré”, dijo Jamil.
Mientras, Melanie, le decía a su padre que ya pensaba en estudiar medicina, “para curar a los niños que padecen esta terrible enfermedad”.
Más datos
Para saber
Proyecto de educación
En Guayaquil, Quito y Cuenca hay 458 menores con esta enfermedad que reciben la enseñanza escolar, mediante el proyecto de Aulas Hospitalarias.
Opiniones
Solidarios
Lupita Velazco
AMIGA DE JAMIL
“Vinimos para darle todo nuestro apoyo a Jamil. Esperamos que regrese pronto”.
Gladys Ortega
Mamá de Melanie
“Estamos confiados en que Dios nos ayudará ahora”.