Al menos trece heridos, entre ellos un menor de edad a punto de perder un brazo, destrozos calculados en 6.000 dólares y cinco fanáticos detenidos al cabo de los incidentes en el partido entre Liga de Quito y Barcelona es el nuevo saldo de la violencia que asusta hoy a los directivos del fútbol ecuatoriano.
Los incidentes del domingo pasado, que derivaron en grescas en diferentes puntos del estadio Casa Blanca, también se cobraron como víctima al guardameta argentino Pablo Santillo, del Barcelona, quien fue agredido por la espalda con un objeto contundente.
Tras sumar todos estos hechos, la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), resolverá hoy si suspende al estadio Casa Blanca, donde el Liga Deportiva Universitaria de Quito, campeón de la Copa Libertadores 2008 y del campeonato ecuatoriano, se impuso el domingo por 2-1 al Barcelona.
"Aprovecharemos la reunión de hoy en la Federación Ecuatoriana, para pedir cambios urgentes a la Ley actual contra la violencia en los estadios de fútbol, tras los incidentes que se produjeron con motivo del partido del domingo entre Liga y Barcelona", dijo Esteban Paz, directivo del conjunto universitario.
Los responsables del equipo quiteño pedirán a la FEF cambios urgentes en la Ley actual contra la violencia en el fútbol.
"Sé que hay heridos, como un menor de edad que prácticamente perderá uno de sus brazos por una gran herida. Otro tiene una esquirla en la espalda y también hay otros con heridas menores y contusiones. Eso tiene que ser castigado", señaló Paz, que calculó en 6.000 dólares el monto de los destrozos causados al estadio.
"Estos daños resultan insignificantes con relación al peligro que tenemos que soportar quienes vamos a los estadios con el único afán de disfrutar del fútbol", añadió el directivo de LDU (Q).
"Contra estos actos de violencia será necesario encontrar normas más estrictas y directas para sancionar la actitud salvaje de quienes se meten entre los aficionados, que van a los estadios, con el afán de causar daño", puntualizó.