Mercados y analistas reaccionaron aliviados ayer ante el anuncio del gobierno estadounidense de que cubrirá cientos de miles de millones de dólares en posibles pérdidas de Citigroup, dentro de un plan de rescate para el grupo financiero que contempla también inyectar 20.000 millones de dólares a la empresa.
Las autoridades esperan que la acción restaure la confianza en el otrora poderoso gigante bancario, así como en el sistema financiero de EE.UU.
Esta última es una meta que no ha podido lograrse pese a la serie de intervenciones del gobierno para combatir la peor crisis financiera mundial desde 1930.
Los inversionistas de Wall Street recibieron el anuncio con entusiasmo. Los mercados europeos también reaccionaron positivamente.
La acción, anunciada la noche del domingo por el Departamento del Tesoro, la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, tiene como fin proteger a una enorme institución financiera, cuyo colapso causaría un grave daño al de por sí frágil sistema financiero y a la economía estadounidense.
El presidente George W. Bush dejó abierta ayer la posibilidad de acuerdos similares en caso de que otras empresas enfrenten problemas.
Los analistas expresaron que una eventual caída del Citigroup habría afectado a los frágiles mercados de crédito y causado pérdidas inconcebibles entre las empresas que manejan deudas y productos financieros que son apoyados por la firma.
Citigroup es uno de los conglomerados bancarios más conocidos del mundo y, con activos valuados en unos 2 billones de dólares, tiene clientes en 106 países. La semana pasada había anunciado que eliminaría 53.000 puestos de trabajo.
En tanto, el gobierno de Gran Bretaña pronosticó ayer que caerá en recesión en el 2009 y lanzó un plan de gastos y recorte de impuestos por 30.000 millones de dólares.