La intención de Ecuador de no pagar un crédito brasileño amenaza un mecanismo de compensación de créditos del Aladi, lo que encarecería futuros préstamos entre países latinoamericanos.
"Cuando hacemos un préstamo a algún país sudamericano y está garantizado por el CCR (Convenio de Crédito Recíproco), disminuye el riesgo y por lo tanto baja el costo del crédito porque se le considera una garantía muy buena", declaró este lunes el canciller brasileño Celso Amorim.
Recordó que el crédito por 242,9 millones de dólares concedido por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil a Ecuador está protegido por el CCR, establecido por la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).
No obstante, agregó, la falta de pago de ese crédito causará un aumento en el riesgo de los créditos garantizados por el CCR y encarecerá tales préstamos.
"Si un préstamo protegido por el CCR queda sin pagar, el riesgo de esas operaciones va a subir y va a perjudicar a otros países de América del Sur", alertó el canciller.
El CCR cubre préstamos entre países miembros de Aladi, que agrupa a nueve países sudamericanos junto a Cuba, México y República Dominicana.
El presidente ecuatoriano Rafael Correa anunció la semana pasada que recurriría a un arbitraje internacional para no pagar el crédito que recibió del BNDES para la construcción de la planta hidroeléctrica de San Francisco.
La planta, considerada vital para el futuro energético de Ecuador, presentó serios problemas que llevaron a Correa a expulsar de su país a la empresa brasileña Odebrecht, encargada de la construcción del proyecto. Posteriormente manifestó intención de no pagar el préstamo.
Proyectos en observación
Amorim dijo que Brasil está estudiando otros proyectos de cooperación con Ecuador para determinar si continúan en marcha.
Adelantó que aquellas iniciativas que involucran préstamos podrían ser revisados no en represalia, sino como precaución, mientras que proyectos sociales podrían continuar.
La decisión de Correa de disputar el pago del crédito generó irritación en Brasil, que mandó a llamar a consultas a su embajador en Quito, Antonino Marques Porto.
Dijo no tener previsto cuándo el diplomático volvería a Ecuador. "El embajador fue llamado a consultas, las consultas no terminaron", afirmó el Canciller.