lunes 24 de noviembre del 2008 Columnistas

¿Pío XII, ‘papa de Hitler’?

Benedicto XVI, al celebrar una misa en memoria de Pío XII, exhortó a orar “para que prosiga felizmente la causa de beatificación”. En el Congreso sobre Pío XII, celebrado en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, el cardenal Tarcisio Bertone afirmó en noviembre: “Calificar a Pío XII  ‘papa de Hitler’ es mentira y ultraje”.

Recojo elementos ofrecidos por el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone:

A Pío XII se le acusa: de haber tenido simpatía  con el gobierno de Hitler; de no haber condenado públicamente el nazismo y en particular el genocidio de los judíos, mostrando así su indiferencia frente al “holocausto”. Algunos señalan el silencio del Papa en relación con la matanza en las Fosas Ardeatinas de Roma.

¿Quiénes lo acusan? El cardenal Bertone afirma: “Es una leyenda inventada en los años del conflicto mundial; difundida y sostenida siempre por los comunistas. Recordemos que Pío XII intervino eficazmente para evitar, con el voto de católicos, que Italia caiga en la influencia soviética.

¿Qué dicen los archivos acerca de las orientaciones y acciones de Pío XII? Como diplomático de Benedicto XV, Pacelli se esforzó por lograr que condenaran, ya en 1915,  las violencias antisemitas en Polonia. Un  dossier  recuperado de manos de los comunistas demuestra que los jefes del III Reich consideraban a Pío XII como enemigo. En su primera encíclica  Summi Pontificatus  se opuso al totalitarismo personalista de Hitler, al afirmar que “una autoridad ilimitada es un error pernicioso”. Pío XII actuó no solo con documentos sino con servicios concretos, uno de ellos, la oficina de informaciones del Vaticano para los prisioneros de guerra. Quedan como vestigio de este servicio tres millones y medio de documentos.

Aunque Pío XII actuó discretamente, sus orientaciones y acciones eran conocidas, especialmente por gobernantes y orientadores sociales: el científico Albert Einstein escribió en el diario Time: “Solo la Iglesia católica se ha atrevido a oponerse a la campaña de Hitler de suprimir la verdad. Nunca antes he tenido un interés especial por la Iglesia; pero ahora siento un gran afecto y admiración, porque solo ella ha tenido la valentía y la fuerza constante de estar de parte de la verdad intelectual y de la verdad moral”.

¿Por qué Pío XII actuó discretamente, especialmente a través de las Nunciaturas, evitando denuncias públicas solemnes?

Leamos la respuesta de Paoli Mieli, historiador judío, que dirige el grande diario Corriere della Sera: “La parte de sangre judía que corre por mis venas me hace preferir un Papa que ayuda a mis correligionarios a sobrevivir, más que uno que realiza un gesto demostrativo”. Por ejemplo,  una denuncia de la masacre en Fosas Ardeatinas hubiera provocado que los nazis descubran que en conventos, universidades, casas parroquiales estaban refugiados muchos judíos.

Robert Kempner,  magistrado judío en Nuremberg, afirmó: “Cualquier postura propagandística de la Iglesia contra Hitler habría acelerado el asesinato de un número mayor de judíos y sacerdotes”.

¡Algunos alejados pretenden arrebatar a la Iglesia su derecho de actuar con verdad y libertad!

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