Los recursos del Gobierno llegan tarde para pagar a los contratados o cubrir deudas.
Trabajadores impagos, déficit en farmacia, falta de insumos y deudas son algunos de los problemas que acumulan los principales hospitales públicos de Guayaquil desde que el Gobierno dispuso que no se cobren valores por la atención médica.
Con la autogestión se pagaban los sueldos del personal contratado en cada hospital, además se cubrían gastos extras en medicinas o insumos y se pagaban planillas de servicios básicos que superaban el presupuesto enviado por el Ministerio. El Gobierno se comprometió a pagar las remuneraciones a los contratados y a abastecer en el 100% a las unidades con fármacos e insumos, algo que en unos casos se ha retrasado y en otros se ha incumplido.
La cancelación de los salarios, por ejemplo, ha llegado con retraso. Recién la semana pasada los directores anunciaron que había llegado el dinero para pagar a unos 4.500 trabajadores contratados, entre auxiliares de limpieza, conserjes, auxiliares de enfermería, guardianes o tecnólogos médicos.
Por el retraso estos salubristas protagonizaron hace un par de semanas protestas y huelgas en sus unidades operativas; como en el hospital neumológico Alfredo Valenzuela.
Daniel Villamar, auxiliar de servicios del hospital de Infectología, tuvo que endeudarse para garantizar la alimentación de su familia mientras el Ministerio le cancelaba tres meses de salario.
En la maternidad Mariana de Jesús se tenía previsto pagar el viernes a los 30 contratados, entre guardianes, tecnólogos, conserjes, a quienes se debía desde julio. El director Luis Enrique Diez aseguró que lo pendiente era la elaboración de los documentos del contrato.
Otros gastos, que podían ser cubiertos con autogestión, por ejemplo el pago de servicios básicos como el agua potable o energía eléctrica, no han sido cubiertos por el Ministerio. La maternidad Mariana de Jesús tiene una deuda acumulada de 300 mil dólares en luz. “Esa deuda es acumulada de los últimos años y está pendiente, lo que se paga en la actualidad son 300 o 400 dólares para que no se siga acumulando”, explica el director, quien además debió firmar un convenio de pago para que no le corten el servicio de agua potable. Paga 2 mil dólares mensuales por este líquido.
El abastecimiento farmacológico en el 100% era otro rubro que se lograba con los recursos de autogestión, pues en ocasiones lo que enviaba el Ministerio no resultaba suficiente. Actualmente, los directores hacen pedidos a la Dirección Provincial de Salud para que les envíe las medicinas, pero mientras llega no les es posible comprarlas por su cuenta para que los pacientes no sufran la carencia.
En el hospital Guayaquil, su director César Chong reconoce el déficit del 40% en medicinas. Del cuadro básico de medicamentos, que comprende 328 fármacos, ellos solo cuentan con el 60%. Según Chong, las mayores carencias se enfrentan en medicinas especializadas. “Algunos pacientes las consiguen, pero la idea es que no falte nada”, indica el director.
En el hospital Francisco de Ycaza Bustamante, la directora Patricia Parrales asegura que tiene abastecida la totalidad de su demanda de medicinas. El viernes pasado, ella hacía una lista de los medicamentos que pedirá a la Dirección de Salud antes de que se agoten los que tiene en sus bodegas. “El listado de medicinas que hago es una proyección, no porque se haya agotado”, dice ella. Pero a cinco metros de su oficina hay pacientes que se quejan porque no hay vitaminas o ampicilina. “Desde el lunes tengo a mi hijo hospitalizado con una infección, fiebre y tos, me dieron una receta de ampicilina, pero no había, tuve que comprar”, indica Johnny López, de 40 años.
Pero Parrales repite que no falta nada. Lo que pasa, explica, es que “la población exige más allá de lo que le compete”.