En el lugar habitan más de 50 niños. Se financia con la colaboración de personas solidarias.
En el marco de la fiesta católica de Cristo Rey y con un emotivo acto, la aldea de niños Cristo Rey, situada en el santuario de Schoenstatt (km 5 de la avenida Juan Tanca Marengo), celebró ayer sus 30 años de creación.
Durante la celebración eucarística, presidida por el padre Patricio Ilabaca, párroco del movimiento apostólico de Schoenstatt, se exaltó la labor de este albergue, que en la actualidad recibe a más de 50 niños que han perdido su hogar. Las voluntarias les dan el cuidado y cariño de una familia.
Al acto acudieron más de 20 familias, colaboradores y voluntarias de la Asociación Mariana de Ayuda Social (AMAS). También se realizó la bendición de un mural en honor al padre alemán José Kentenich, quien fundó Schoenstatt en 1960.
Según la hermana María Dolores Quiroz, de la congregación Hermanas de María de Schoenstatt, este memorial con la frase: “Yo te glorifico Padre porque has revelado todas estas cosas a los más pequeños” es emblemático para la aldea por el trabajo que allí se realiza con los más desprotegidos. La frase fue dicha en 1968 por este sacerdote alemán durante una visita a Ecuador.
A continuación se realizó un acto solemne, donde los chicos interpretaron sketchs, canciones religiosas y bailes, donde también participaron voluntarias de la aldea.
Según Leonor Quiroz Heinert, directora de la aldea desde hace 27 años, el objetivo es brindar a niños, en la orfandad, una segunda oportunidad para tener una familia.
En el lugar participan cerca de 35 voluntarias y una psicóloga, quienes se encargan de cuidar a los chicos. El 25% de la ayuda económica la reciben de AMAS y el resto de contribuciones privadas.