El gobierno laborista de Gordon Brown anunció el lunes un plan anticrisis, que incluye la inyección en la economía de miles de millones de libras, una rebaja de los impuestos al consumo y un aumento de la tasa impositiva de los más ricos.
El plan fue anunciado en el Parlamento por el ministro británico del Tesoro, Alistair Darling, que reconoció que la economía de Gran Bretaña se contraerá entre 0,75% y 1,25% en el 2009 debido a la crisis financiera global.
La contracción irá acompañada de un endeudamiento en las cuentas públicas superior al previsto.
"Estos son tiempos excepcionales, problemáticos, en la economía global, y están teniendo un impacto en empresas y familias en el mundo entero", indicó el ministro, al desvelar el esperado paquete de incentivos fiscales por importe de 20.000 millones de libras (unos 23.700 millones de euros).
El plan incluye un recorte de 2,5% del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que pasará de 17,5% a 15%, el límite mínimo fijado por la Unión Europea (UE), donde se ha calentado el debate sobre ese incentivo fiscal para combatir la recesión, con Alemania y Francia rehusando ya sumarse a las rebajas del IVA.
En Gran Bretaña, ese recorte del IVA -equivalente a cerca de 12.500 millones de libras (unos 14.700 millones de euros, 18.900 millones de dólares) de pérdidas para el fisco- debe entrar en vigor antes de Navidad, y se mantendrá al menos 13 meses.
Darling anunció que el gobierno prevé compensar una parte de esa pérdida con un alza de 40% a 45% de la tasa impositiva de los que ganan más de 150.000 libras anuales (unos 177.000 euros, 226.000 dólares), lo que según expertos afectará a unas 400.000 personas, entre ellas miles de empleados de la City londinense.
Esa alza -la primera subida de la tasa impositiva en el Reino Unido desde los años de 1970- será introducida en el 2011, indicó Darling.
Entre el paquete de incentivos para hacer frente al creciente deterioro económico figura también una suspensión del impuesto sobre la circulación, un incremento de las subvenciones al gasóleo de calefacción y la congelación de la reforma fiscal que iba a aumentar los impuestos.
"En estas circunstancias económicas excepcionales, quiero tomar pasos justos y responsable para proteger las empresas y a la gente, al tiempo que enrumbamos las finanzas públicas", declaró Darling, flanqueado en el Parlamento por el primer ministro británico, Gordon Brown.
El líder británico afirmó por su parte que la decisión de incrementar los préstamos para compensar el recorte impositivo era "responsable y necesaria".
Pero las críticas llovieron sobre el plan keynesiano de Brown, principalmente por parte de los conservadores, que denunciaron que los planes de Brown dispararán el endeudamiento.
Según David Cameron, líder de la oposición, el paquete de Brown llevará el endeudamiento público a 100.000 millones de libras, lo que constituye, dijo "una bomba de tiempo".
Pero para Brown, esas medidas "no son una apuesta" sino "una acción responsable, necesaria". Los "que piden que no se adopten medidas" son los que están dispuestos a "dejar sin esperanzas a la gente que quiere solucionar sus problemas hipotecarios o laborales", dijo.
Y eso sería "cruel", concluyó Brown, cuya tasa de popularidad, que estaba por los suelos, ha repuntado a raíz de sus propuestas globales para hacer frente a la crisis financiera mundial.