El partido del presidente Hugo Chávez ganó en 17 de los 22 estados del país
en disputa en los comicios del domingo, pero casi un 44 por ciento de los
venezolanos serán gobernados por opositores a nivel regional, según datos
oficiales.
Los candidatos de Chávez ganaron la mayoría de estados en las regionales pero
sufrieron derrotas simbólicas en las regiones más pobladas y ricas, en la
capital y en el popular municipio caraqueño de Sucre, donde los venezolanos
dieron un voto de castigo al mandatario.
A partir de este momento, un 45% de la población venezolana estará gobernada
por políticos de oposición, que vencieron en estados que representan además un
70% de la actividad económica nacional.
Nada más hacerse públicos los resultados, Chávez apareció junto a los
dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y en un discurso
conciliador se felicitó por la "gran victoria" de su formación y reconoció los
triunfos de sus adversarios.
"El pueblo, tanto los que votaron por los candidatos de la revolución como
los que votaron por otros candidatos, demostró que aquí hay un sistema
democrático y se respetan las decisiones del pueblo", declaró.
A partir de este lunes, un nuevo escenario político, más pluricolor, se abre
en Venezuela, donde el chavismo tendrá que acostumbrarse a no ignorar a una
oposición bien instalada.
"Los símbolos conquistados por la oposición fueron mayores de lo que se podía
esperar: ganó la capital y los estados que representan el corazón económico y
político del país", declaró Luis Vicente León, responsable de la encuestadora
Datanálisis.
Estados de oposición
Concretamente, los candidatos de oposición gobernarán en los estados de Nueva
Esparta (noreste), la riquísima región petrolera de Zulia (oeste), Carabobo
(centro-norte), Táchira (suroeste) y el populoso y rico estado Miranda (centro),
que incluye parte de Caracas.
"Con este panorama las amenazas pronunciadas por Chávez durante la campaña
son imposibles de aplicar. Va a tener que negociar con ellos, no puede darles la
espalda y esto es excelente para la democratización en Venezuela", añadió
León.
Sin duda, la gran sorpresa de la noche electoral fue el triunfo del candidato
de la oposición, Antonio Ledezma, en la alcaldía metropolitana de Caracas,
frente a Aristóbulo Istúriz, uno de los candidatos más emblemáticos y populares
del PSUV.
Al mismo tiempo, en las elecciones del domingo se rompió el mito de que los
pobres de Venezuela votan por Chávez.
La victoria del opositor Carlos Ocariz en el municipio caraqueño de Sucre,
que incluye la gran barriada de Petare, muestra que los sectores más
desfavorecidos sintieron la necesidad de un cambio.
"En Petare, la gente no votó contra Chávez. Votaron por una opción fresca y
nueva, que lleva ocho años metido en las calles de la barriada y tiene una
propuesta concreta", estimó León.
Según datos del Consejo Nacional Electoral (CNE), la participación en los
comicios fue del 65,45%, un récord para unas elecciones locales.
Pretendía reelección
Chávez sugirió además que dependiendo de los resultados podría proponer
nuevamente la reelección presidencial indefinida, rechazada dentro de un
proyecto de reforma constitucional sometido a referéndum en diciembre de
2007.
El oficialismo consiguió recuperar estados que habían quedado en los últimos
cuatro años en manos de disidentes como Sucre, Guárico y Aragua, y que ahora
vuelven a manos de gobernadores adeptos al presidente.
Además, en Barinas (suroeste), tierra natal de Chávez, donde hasta hoy
gobernaba su padre, consiguió imponerse con escaso margen el hermano mayor del
mandatario, Adán Chávez.