La Ronda
Caminar relajadamente bajo los tradicionales balcones de la calle La Ronda es una de las actividades más emblemáticas de Quito. Este sector, que desde hace algunos años luce hermosamente renovado, tiene un look acogedor durante la noche, por lo sus locales se preparan con espectáculos nocturnos los viernes y sábados.
Leña Quiteña es uno de esos establecimientos. Brinda platos típicos como el yahuarlocro, pollo cocinado en horno de leña y las miniparrilladas. Claro que estos manjares se disfrutan mejor con un buen canelazo o una copa de vino hervido, dos bebidas servidas en prácticamente todos los locales de la zona por económicas tarifas que van desde $ 0,50 (vaso pequeño) hasta $ 1,50 (vaso o copa).
Cafeto es uno de los más populares de la zona. Su show típico es disfrutado por grupos de familias, amigos y parejas que se relajan escuchando música ecuatoriana mientras degustan de humitas ($ 1,50), quesadillas ($ 1), diversos tipos de dulces, entre otros alimentos.
Al frente opera el restaurante Chaquiñán, cuyo piso alto de diseño rústico brinda un ambiente acogedor e íntimo para disfrutar de bebidas calientes y piqueos tradicionales, mientras que el pequeño local contiguo, Taita Pendejadas, acogió el nombre por un añejo personaje de la zona. Don Eliseo Sandoval, quien –según un cartel en el local– en los años cuarenta y cincuenta era famoso por su tienda, donde vendía desde una tuerca oxidada hasta zapatos viejos. Por eso el hombre acogió tal pseudónimo que ahora es parte de la rutina de esta calle que encanta por su ambiente tan tradicional, tranquilo y agradable.
Informes: Leña Quiteña (02) 228-7894, Cafeto 228-0262 y Taita Pendejadas 257-0915.
Plaza Foch
Es el núcleo festivo de la zona de La Mariscal, tradicional barrio que cuenta con 15 restaurantes, 9 bares, 4 cafeterías y 6 discotecas.
Uno de ellos es el Q Restaurante + Bar + Lounge, que lleva dos años ofreciendo platos de fusión de carnes y mariscos, como su bandeja Sirena Q, que reúne camarones apanados, alitas de pollo y carne a la parrilla ($ 11,50), el cual puede ser acompañado con cócteles ($ 5,50).
A unos 50 metros las charlas se disfrutan con una carta de 300 tipos de vinos en el local Latitud Tapas, Quesos y Vinos, que permite escoger entre ocho niveles de programas ilimitados de “coma y beba todo lo que pueda”, desde el “farrero típico” que por $ 9,99 cubre vinos regulares y piqueos típicos, mientras que el “enólogo” ($ 82) brinda vinos de reserva.
A una cuadra de la plaza Foch despunta un local que, además de su oferta culinaria de comida mediterránea y fusión, deslumbra con su fascinante decoración. La Boca del Lobo lleva ocho años autodefiniéndose, según un letrero interior, por su “look bizarro, romántico, extravagante, cosmopolita, fantástico, fotográfico y definitivamente sensorial”.
Informes: Q Restaurante (02) 255-7840, Latitud Vinos y Tapas 252-8919 y La Boca del Lobo 223-4083.