Tome sus propias decisiones
Muchas veces se cree que porque una persona tiene cierta edad tienen que decidir por ella sus hijos y familiares. Usted es una persona libre e inteligente como para tomar sus propias decisiones, ¡sin importar su edad! Haga valer sus derechos. Todos dependemos unos de los otros, más para unas cosas y menos para otras. Claro está que hay personas que por ciertos impedimentos físicos o de salud requieren mayor ayuda, pero esto no es exclusivo de la edad. Por ejemplo, mi abuelita de 90 años tiene mucha mejor salud que todas sus hijas, nietos y bisnietos (no exagero). Ella visita al doctor una vez cada tres años, casi no toma pastillas, come de todo, baila ¡y hasta de vez en cuando se toma un trago! Mientras que nosotros, comparados con ella, superamos las visitas al doctor, y las enfermedades en general. Ella sigue viviendo en su casa, y nadie decide por ella. Por ejemplo, si en algún momento usted decide que desea irse a vivir a un asilo, hágalo, pero que sea su decisión y no la de otros. Y recuerde, el asilo puede ser un lugar maravilloso, ya que como todo en la vida, “la belleza está en los ojos del observador”. El pensamiento es muy poderoso. En lugar de pensar voy a ir a un asilo de ancianos, piense voy a ir a un Centro de Integración Social de personas sabias y divertidas, donde voy a aprender cosas nuevas, voy a conocer gente, voy a divertirme, voy a ayudar y voy a recibir ayuda, y por último, si no le gusta ese centro ¡exija que le lleven a otro, o que le regresen a su casa! Reflexión: Las etapas de mayor sabiduría, paz y juventud son la niñez y la vejez.
Con afecto y amor.
Fuente: Dr. José Torres, motivador especialista en PNL
Telf. (09) 742-0707 www.josetorres.net
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