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Edición del DOMINGO 23 de Noviembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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‘Conversaba con su difunto esposo’
Recuerdo que en una ocasión una lectora les escribió contándoles que en su vivienda había un espíritu maligno que no los dejaba vivir en paz, pues los perturbaba y no sabían qué hacer porque desconocían de quién se trataba, e incluso algunos lo habían visto. Hubo respuestas de un sacerdote y de dos profesionales, todas basadas en el amor a Dios y la fe en su Palabra. Creo que Dios es el hacedor de todas las cosas, pero también pienso que a veces suceden hechos que no tienen explicación lógica. Viví una experiencia de ese tipo con un familiar. Mi tía llevaba 22 años de casada y era un matrimonio muy unido. Cuando el esposo falleció inesperadamente, creí que ella también moriría, porque pasaba el tiempo y no lograba encontrar consuelo. Todos los días se lamentaba y lo nombraba. Los familiares que estuvimos cerca nos turnábamos para acompañarla en el día, para que no se sintiera muy sola, pero en la noche, al irse a descansar, sucedía algo extraño. La escuchábamos conversar con alguien, pero en la habitación no había nadie, estaba completamente sola. Cuando queríamos entrar a ver lo que sucedía, no nos permitía pasar. Al cabo de un tiempo nos contó que ella solía ‘conversar’ con su difunto esposo, a quien le comentaba las cosas que había hecho en el día y que incluso sentía cuando él se sentaba al pie de su cama mientras estaba acostada.  Eso hace ya algún tiempo.  Ahora ya no lo hace porque dice que lo ha dejado ir. Pueden creerlo o no, pero pienso que la actitud de mi tía era una manera de negarse a aceptar que su esposo ya no estaba con ella. Además, conversando con un sacerdote me decía que los difuntos necesitan, no que los nombren a cada rato y se los invoque, sino que recen por sus almas, para que puedan encontrar descanso eterno y la gracia de Dios.
Carmen,
Portoviejo



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