Con seguridad alguna vez usted, su papá o su abuelo se detuvieron en la esquina de Boyacá y Víctor Manuel Rendón para degustar esos sándwiches de jamón y queso, comprar una gaseosa o algún producto que hacía falta en su casa. La despensa La Sevillana es prácticamente una tradición de Guayaquil. Funciona desde hace 60 años en esa misma esquina, que cambió su apariencia con la regeneración urbana.
“Es una tienda familiar”, dice Luis Cabrera, quien a sus 28 años es el tendero más joven de un negocio que viene con sus padres, José Luis Cabrera y Alicia Mejía, y en el que trabajan, además, su tío Jaime Mejía y su primo Diego Cabrera.
La despensa se inició con el dueño del inmueble esquinero en el que funciona. Don José Luis Cabrera trabajaba allí como administrador hasta que con sus ahorros en mano decidió comprar el negocio. Desde entonces, hace ya más de 30 años, manejan la tienda en familia. “Antes sí teníamos empleados, pero mejor la manejamos con mi tío y mi primo, los tres atendemos", dice.
Sus papás se encargan de la administración y del contacto con los proveedores para mantener la tienda abastecida. En el negocio es posible encontrar variedad de bebidas, embutidos y productos de primera necesidad.
“Nuestros clientes son de todo el sector céntrico, aunque también vienen del norte y el sur a recordar cuando compraban acá”, dice Jaime Mejía.
Se refiere a que generaciones de familias regresan ahora con sus hijos o nietos “a su tienda de la esquina”, a conversar, a contar anécdotas de juventud y a recordar las escapadas para comprar las golosinas donde el tendero que, como vieja premisa, no fía. (K.V.)