El ministro de Áreas Estratégicas de Ecuador, Galo Borja, admitió este domingo que su país "erró" al no comunicar a Brasil su decisión de llevar ante la Justicia al estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (Bndes).
"Creo que lo correcto era informar a la cancillería brasileña" dijo Borja, en unas declaraciones que publica el diario O Globo, sobre la acción que Quito ha planteado ante la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional para negar una deuda de 286,8 millones de dólares con el estatal Bndes.
El Gobierno brasileño dijo que recibió la información a través de la prensa y, en respuesta, decidió llamar a consultas a su embajador en Ecuador, Antonino Marques Porto.
Borja reiteró que esa respuesta de Brasil ha causado preocupación y que en Quito "no se ha entendido", pues se trata de un "problema comercial" que no debe afectar las relaciones "entre dos países hermanos", apuntó.
Hace uno días el Gobierno de Brasil anunció una "amplia revisión" de su cooperación con Ecuador y llamó a consultas a su embajador Marques Porto, después de que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, amenazara con no pagar una deuda contraída con el banco más importante del Estado brasileño.
Correa, telefoneó ayer, sábado, a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para tratar el asunto, y pese a que lamentó la llamada al embajador, dejó claro que no dará un paso atrás en su decisión de acudir a la Justicia.
Fuentes oficiales brasileñas dijeron que Lula le expresó a Correa su "malestar" y que mantuvo su decisión de llamar al diplomático y de congelar todos los proyectos de cooperación entre ambos países.
La deuda contestada por Ecuador ante la justicia internacional se refiere a un crédito otorgado por el Bndes para financiar la construcción de la central hidroeléctrica San Francisco, la más importante obra de infraestructura emprendida en ese país en los últimos años, adjudicada por el Gobierno ecuatoriano a la empresa brasileña Odebrecht.
La obra fue inaugurada a mediados del 2007 y dejó de funcionar en junio pasado debido a fallos estructurales de los que Ecuador ha responsabilizado a Odebrecht, a la que Correa "expulsó" del país.
Según declaró el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, "la naturaleza y la forma de las medidas adoptadas por el Gobierno ecuatoriano no corresponden al espíritu de diálogo, amistad y de cooperación de las relaciones entre Brasil y Ecuador".
El canciller apuntó que la crisis "es seria y escapa de la rutina diplomática", pero expresó su confianza en que el diálogo permitirá recomponer las relaciones.
Amorim se reunió ayer en Brasilia con el embajador Marques Porto, con quien tendrá otra rueda de consultas con el fin de definir cuál será la respuesta brasileña a la decisión de Quito de demandar al BNDES ante la justicia internacional.