Domingo 23 de noviembre del 2008 El Gran Guayaquil

Niños con cáncer en Solca harán acto de juramento de la bandera

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QUITO. Martha Carvajal es una de las profesoras que participa del proyecto Aulas Hospitalarias en el hospital de Solca de Quito.

Desde hace dos años, el proyecto de Aulas Hospitalarias hace que menores sigan sus estudios.

La alegría de volver a la escuela contrastaba con el semblante pálido y la escasa cabellera que le dejaron las quimioterapias. Juan José Martínez, de 6 años, había recibido el alta temporal en el hospital de Solca de Quito, donde se trataba de una leucemia linfoblástica aguda que lo mantenía internado.

Su madre, Irma Vallejo, lo llevó al primer año básico de la escuela en la que estudiaba sin la menor intención de que pasara el año. Lo que ella quería era que volviera al ambiente escolar, con sus amigos y maestros, a aprender. “La profesora me dijo que no lo podía recibir, que los demás niños estaban muy adelantados”, recuerda Vallejo.

De eso hacen ya cuatro años. Juan José Martínez falleció el 20 de noviembre del 2004 después de decirle a su madre que no dejara solos a quienes como él sufrían de cáncer, que les diera juguetes, que les ayudara con una fundación que los asista, que los cuidara.

Hoy, Vallejo recuerda esas palabras convencida de que la labor que realiza desde hace dos años intenta seguir el consejo que le dio su hijo. En el 2006, ella creó la fundación Juan José Martínez, con la misión básica de ayudar a que los niños con cáncer continúen sus estudios.

En Quito, Cuenca y Guayaquil, ella desarrolló el proyecto  Aulas Hospitalarias, un sistema que cuenta con el respaldo del Ministerio de Educación y que permite que maestros acudan a los centros médicos donde están asilados los niños con cáncer y les dicten las clases que ellos recibirían en sus planteles si estuvieran sanos.

“La idea fundamental del proyecto es llevar el ‘cole’ (colegio) al hospital, uno de los requisitos es que los niños estén matriculados en un plantel regular, les hacemos pruebas de evaluación y les ubicamos en el nivel que les corresponde”, explica Vallejo.

En las tres ciudades hay 458 menores con esta enfermedad que reciben la enseñanza escolar. Mañana, a las 09:00 en el auditorio del hospital de Solca de Guayaquil, cuatro niños que cursan el séptimo año básico jurarán la bandera. En esta unidad médica hay tres profesoras vinculadas en el proyecto.

El programa incluye también la educación inicial para niños en edad maternal, hasta los 2 años. Comprende además de las clases, actividades extracurriculares como festivales artísticos, concursos de pintura o paseos que se organizan en el mismo hospital de Solca.

“Estamos recibiendo la colaboración del hospital en el tema de espacios. Los chicos no reciben la clase de la misma materia, es un proceso personalizado de aprendizaje”, explica la subsecretaria de Educación del Litoral, Mónica Franco.

Mediante el convenio con la fundación, los docentes del Ministerio entregan un reporte del alumno a la escuela para que reciba la acreditación y de esta manera el paciente no pierda el año escolar.

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