Entre las múltiples evidencias que involucran a Murcia, según la revista Cambio, de Colombia, hay 2.500 grabaciones de conversaciones telefónicas, en varias de las cuales Murcia menciona el nombre del narco colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía alias Chupeta, y expresa su preocupación por la posibilidad de que este decidiera “cantar” ante las autoridades.
De hecho, según la revista, el viernes 22 de agosto, cuando Ramírez Abadía fue extraditado de Brasil a los Estados Unidos, Murcia llamó desde Panamá a uno de sus socios en Bogotá y le preguntó: “¿Será que Juan Carlos va a contarlo todo?”. Desde entonces, y no por casualidad, el presidente de DMG ordenó a sus empleados preparar reservas de dinero para cualquier contingencia.
No solo las subsidiarias de DMG, según la revista, son un indicio de la posible relación entre Murcia y Chupeta y del lavado de activos. A mediados de 2007, las autoridades tuvieron conocimiento de que el narcotraficante tenía estrecha relación con Cambios y Capitales, empresa que figura como compradora de un hotel en San Andrés, y establecieron que DMG, que no utilizaba el sistema financiero tradicional, movía grandes cantidades de divisas por medio de esa casa de cambios. Así ocurrió hasta cuando la Superintendencia Financiera le suspendió la licencia de operación a esa empresa, incluida en la “Lista Clinton”, en octubre del año pasado, donde aparecen personas y empresas relacionadas con Chupeta.
Otras de las llamadas interceptadas y que compromete a Murcia se produjo en mayo de este año, cuando el Gobierno extraditó a 13 ex jefes paramilitares que estaban confinados en la cárcel de Itagüí, entre ellos Carlos Mario Jiménez Macaco. Murcia mostró también preocupación de que este hablara.
Discos
Las autoridades tienen en su poder 104 discos duros del computador que encontraron en un allanamiento a las oficinas de Ceico Tecnología, cuyo representante legal, Gustavo Castillo Mojica, es uno de los hombres de confianza de Murcia. Según fuentes de la Policía y de la Fiscalía, Ceico, ubicada en la carrera 18 con calle 79 de Bogotá, guardaba la memoria privada de DMG.