Las personas cuyos organismos generan una forma inusualmente activa de cierta proteína suelen tener niveles muy altos de colesterol.
Aquéllas con una forma inactiva de la proteína tienen un nivel bajo de colesterol y poco riesgo de sufrir un infarto.
Sobra decir que a las compañías farmacéuticas les encantaría encontrar un medicamento que pudiera adherirse a la proteína y bloquear su actividad. Eso podría ser difícil en el caso de la proteína PCSK9.
Sin embargo, un poderoso enfoque nuevo, llamado interferencia por ARN, podría superar el obstáculo. En lugar de lidiar con una proteína después de haber sido producida, la interferencia por ARN detiene la producción al silenciar al gen que contiene su fórmula.
En experimentos con monos, una sola inyección de un fármaco para inducir la interferencia por ARN contra la PCSK9 disminuyó los niveles de colesterol malo en aproximadamente un 60%, efecto que duró hasta tres semanas. Alnylam Pharmaceuticals, la compañía de biotecnología que desarrolló el medicamento, espera comenzar a probarlo en humanos el año próximo.
Es una aplicación práctica de descubrimientos científicos que muestran que el ácido ribonucleico (ARN), alguna vez considerado un simple mensajero para el ADN, de hecho ayuda a controlar el comportamiento de los genes.
La interferencia por ARN, o iARN, descubierta hace apenas 10 años, atrae un enorme interés por su aparente habilidad para “apagar” genes que causan enfermedades.
Ya hay por lo menos seis medicamentos de iARN en la etapa de pruebas en personas, incluyendo cáncer y una enfermedad ocular. Esa cifra podría duplicarse en el próximo año.
El ARN y el ADN son cadenas formadas por las unidades químicas que representan las letras del código genético.
Los genes, que contienen las fórmulas para las proteínas, están formados por ADN. Cuando se va a crear una proteína, el código genético para esa proteína se transcribe del ADN a una sola cadena de ARN, llamada ARN mensajero, que lleva la fórmula a la maquinaria de la célula que fabrica la proteína. Las proteínas realizan entonces la mayoría de las funciones de una célula, lo que incluye activar a otros genes.
Ahora se ha descubierto que gran parte del ADN se transcribe al ARN sin llevar a la producción de proteínas. Más bien, el propio ARN parece jugar un papel en determinar cuáles genes están activos y cuáles proteínas se producen.
La atención se ha centrado en los micro ARN (miARN), que son extensiones cortas de ARN. Interfieren con el ARN mensajero y así reducen la producción de proteínas.
Se han encontrado más de 400 micro ARN en el genoma humano y uno solo puede regular la actividad de cientos de genes, explicó David P. Bartel, biólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Como resultado, indicó, la actividad de más de la mitad de los genes en el genoma humano se ve afectada por un micro ARN. “Va a ser muy difícil encontrar un proceso de desarrollo o una enfermedad que no sea influida por ellos”, dijo.
Los científicos han descubierto que algunos micro ARN contribuyen a la formación del cáncer y que otros ayudan a bloquearlo. Aún no saben qué función tiene todo el ARN descubierto recientemente. Una parte podría ser simplemente un derivado no funcional de otros procesos celulares.
Y aún hay incertidumbre sobre qué tan grande es el papel que juega el ARN. Algunos científicos afirman que las proteínas son como un interruptor, que enciende y apaga genes, mientras que el ARN generalmente realiza la afinación, como una especie de regulador.
Aún así, los descubrimientos “revelan un nivel de regulación y complejidad que no creo que el actual modelo organizativo del genoma jamás haya imaginado”, señaló Thomas R. Gingeras, profesor y director de genómica funcional en el Laboratorio Cold Spring Harbor, en Nueva York.
La interferencia por ARN es inducida cuando un trozo de ARN de doble cadena, llamado ARN interferente pequeño, o ARNip, penetra una célula. La célula lo trata como a un micro ARN creado por sí misma.
Eso da como resultado el silenciamiento de un gen que corresponde al ARN insertado.