Los refugios privados son la única opción para la conservación de los animales en riesgo.
Un águila harpía encontrada hace 20 años con una de sus patas amarrada a un garaje, un jaguar rescatado de las manos de un contrabandista, cientos de aves endémicas –entre ellas las tangaras– que perdieron su colorido plumaje por haber sido arrancadas de su hábitat...
Son las historias de algunos de los animales que hay en El Pantanal (en el km 23 de la vía a Daule), el cual se inició como centro de rescate de fauna silvestre hace 25 años, con una especie; hace 5 aumentaron a 800 y actualmente hay unas 900.
Sin embargo, la extensión sigue siendo la misma que al inicio (cuatro hectáreas), por lo que los espacios en que vive cada especie se han ido reduciendo. Así, por ejemplo, una misma jaula la comparten dos osos perezosos y unas guatusas.
Para solucionar estas necesidades, desde el 2002 decidieron abrir el sitio también como zoológico, cobrando entradas de entre $ 2 y $ 3, con un promedio de 50 visitas diarias, según Ricardo Chiriboga, director del centro. Él asevera que esto ha permitido ir mejorando las condiciones del refugio y comenta que ahora intentan ampliarse a terrenos contiguos.
El especialista en fauna silvestre Leonardo Arias critica que se permita esta doble función en los lugares de acogimiento. “Lo que se intenta en los centros de rescate es romper el lazo entre el animal y el humano, y que vayan mil personas en un día a visitarlos es una barbaridad”, expresa.
Pero aunque las condiciones de El Pantanal no sean las óptimas, así como de los otros cinco refugios de la provincia (muchos de los cuales también funcionan como zoológicos ), el jefe de la Unidad de Policía de Medio Ambiente del Guayas (UPMA-G), Juan Vizcaíno, asevera que son las únicas opciones que hay para la conservación de las especies, pues no existe ningún centro estatal que cumpla ese papel. Esto, pese a que las leyes de medio ambiente del Ecuador estipulan que el Estado es el responsable de la flora y fauna silvestre.
En el país existen 36 centros de rescate de especies animales que son manejados por ambientalistas independientes con el apoyo de organizaciones no gubernamentales (ONG) y empresas privadas.
Según la Dirección de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente, además de El Pantanal, las unidades en esta provincia son Cerro Blanco, Fundación Ecológica Jambelí, San Isidro, Marayana y Parque Histórico, aunque representantes de este último sitio dicen que la patente que tienen no es de un centro de rescate, sino de zoológico.
Adonde más animales se derivan, asegura Juan Vizcaíno, es a Cerro Blanco (en el km 16 vía a la costa) y a El Pantanal. “Tenemos una muy buena relación con ellos, sobre todo porque están cerca. Cuando no tenemos ciertos implementos ellos nos ayudan con su equipo técnico para hacer los rescates (como en el caso del cocodrilo hallado en el norte hace unas semanas)”, comenta el jefe policial. Incluso, cuando el animal en riesgo no pertenece a la fauna nativa de la región, las unidades privadas hacen contacto con lugares de otras provincias para que acojan a la especie.
Pero, ¿qué pasa cuando hay una emergencia en las noches y estos refugios están cerrados? Sin identificarse, un miembro de la Policía de Medio Ambiente responde: “Nos toca improvisar y meter los animalitos en las oficinas (en el cuarto piso del edificio Huancavilca) y esperar que amanezca”. El agente cuenta que hace unos meses mantuvieron a un tigrillo durante tres días en el edificio porque no hallaban un lugar de acogimiento que esté abierto.
Juan Vizcaíno confirma la veracidad de estos hechos y reitera la urgencia de contar con un centro estatal que acoja a especies en riesgo y que atienda permanentemente.
La bióloga Patricia Galiano, responsable de Vida Silvestre, del Ministerio de Ambiente, afirma que este reclamo siempre ha existido, pero que no ha sido correspondido con una decisión gubernamental para ejecutarlo. No obstante, anuncia que ya se está realizando un estudio para crear la primera unidad matriz de rescate de fauna silvestre, cuya construcción se iniciaría el próximo año.
Aunque aún no se ha determinado el costo ni el sitio donde estaría ubicada, Patricia Galiano asevera que podría instalarse en el Tena, porque –explica– en ese sector es donde hay mayor movimiento del tráfico de animales. Asegura que el proyecto también incluye la creación de unidades provinciales en alianzas estratégicas entre el Estado, Municipio y grupos civiles.
Clasificación
Las unidades de manejo de la fauna son los centros de rescate, museos faunísticos, zoológicos y zoocriaderos de investigación y reproducción.
Función
La función de los centros de rescate de la fauna silvestre es recibir animales víctimas de tráfico y mantenerlas en condiciones técnicamente aprobadas, que permitan la investigación de la especie, su rehabilitación y liberación.
Paso a paso
1
El rescate
La Policía de Medio Ambiente rescata a los animales en mercados donde se los vende o a través de entregas voluntarias de quienes los tenían como mascota.
2
Cuarentena
Las especies son llevadas a los centros de rescate, donde pasan entre 30 y 90 días en cuarentena, esto es, aislados de sus congéneres.
3
Pruebas
El personal del centro realiza exámenes físicos y de comportamiento al animal para medir qué tan probable sería que sobreviva en su propia hábitat: si es que es capaz de conseguir alimentación y defenderse de los depredadores.
4
Reinserción
Si la especie pasa las pruebas es reinsertada en una zona donde, según estudios previos el animal pueda conseguir comida y no sea un lugar de caza.
5
Enjaulado
De 10 especies rescatadas, solo 2 pueden reinsertarse en su hábitat natural. Las demás se acostumbran a la presencia humana y deben quedarse en zoológicos para sobrevivir.