- NOV. 23, 2008 - Foto - Vida - EL UNIVERSO
Un informe de la Escuela de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) señala que muchos de los centros de manejo de la fauna silvestre no están cumpliendo con su función de investigación, conservación y reproducción de los animales en riesgo.
La conclusión se basa en un estudio realizado este año en catorce unidades de protección animal del Oriente y ocho de la Costa. El análisis revela que el 9% de los sitios estudiados tiene condiciones de alojamiento que representan una fuente de riesgo para la especie. En tanto, un 39% posee condiciones higiénicas regulares y solo un 19% son muy buenas. Otra deficiencia detectada es que el personal que trabaja en estos refugios no recibe capacitación constante y la señalización para los visitantes no es la adecuada.
Asimismo, varios centros están ubicados en lugares no apropiados y con jaulas muy pequeñas para la conservación de algunas especies.
En este punto, Marcos Villagómez, biólogo de la Unidad de Policía de Medio Ambiente del Guayas (UPMA-G), explica que la falta de espacio genera estrés en los animales, lo que puede derivar en la muerte, sobre todo por la falta de ventilación en los centros de rescate. “Usualmente sucede que en estos lugares las aves están mezcladas con los mamíferos y el olor corporal de estos las incomoda y las vuelve más vulnerables a cualquier enfermedad”, advierte.
Carolina Jijón, ex administradora del zoológico de Quito en Guayllabamba, sostiene que es indispensable que los centros de rescate cuenten con espacios amplios y adecuados con troncos y árboles, de tal manera que sean lo más parecidos al hábitat natural de la especie.
Sin embargo, su consejo queda a criterio de los responsables de cada refugio, porque en el Ecuador no existe una normativa que regule y determine las condiciones exactas en que deben funcionar las unidades de manejo de la fauna silvestre.
Recién este año se comenzó a trabajar en ese tema y se espera que para mediados del próximo esté listo el Manual de Procedimiento Administrativo y de Juzgamiento en Materia de Vida Silvestre. Así lo anuncia la responsable de Vida Silvestre, Patricia Galiano.
En ese manual se precisarán, por ejemplo, las medidas de las jaulas que deben tener las diferentes especies, los lugares donde deben estar ubicados los centros de refugio, así como las medidas sanitarias que deben cumplir estos lugares.
Galiano recalca que el proyecto se está trabajando con el aporte de expertos e interesados en el tema, “para que las medidas no se tomen arbitrariamente sino en consenso”. Manifiesta que una vez que entre en vigencia la normativa habrá un periodo de transición para que los centros de rescate se puedan adaptar poco a poco a las nuevas reglas.