Unas 800 partidas de bienes suntuarios se busca restringir con aranceles e ICE en una segunda fase.
El anunciado plan para restringir la importación de ciertos bienes como parte de las medidas para enfrentar la crisis financiera mundial no está entre las acciones inmediatas que emprenderá el Gobierno, pero sí dentro de una segunda fase.
El presidente Rafael Correa anticipó el jueves pasado que están en revisión cerca de 800 partidas correspondientes a productos de consumo, a las cuales –según el caso– se podrían aplicar salvaguardas sujetas a los topes máximos establecidos por la Organización Mundial de Comercio (OMC) e incrementos en el Impuesto a los Consumos Especiales (ICE).
El Mandatario criticó que con los recursos del petróleo y las remesas de los emigrantes se importen alrededor de $ 1.200 millones en bienes suntuarios, y citó como ejemplos caramelos, chicles, hojas de choclo, muñecas chinas y perfumes.
El martes pasado, en su cita con empresarios en Guayaquil, Correa se refirió al tema. Sobre ello, Gonzalo Chiriboga, presidente de Confiteca, comentó que este año el Ecuador habrá importado alrededor de $ 65 millones en caramelos, chicles y chocolates, pero que la causa es que no funcionan adecuadamente las cadenas productivas del azúcar y el cacao para satisfacer la demanda industrial.
El listado de ítems aún no está definido, pero en su elaboración trabajan la Corporación Aduanera, el Consejo de Comercio Exterior e Inversiones (Comexi) y ministerios.
Según datos del Banco Central, en el 2007 las importaciones totales del Ecuador sumaron $ 12.895 millones, con un incremento del 14,4% en relación con el 2006. Y entre enero y septiembre del 2008 alcanzaban ya $ 12.703 millones.
Como parte de esta estrategia para fomentar la compra de productos nacionales se hará una campaña de comunicación denominada Consuma lo nuestro. Pedro Páez, ministro coordinador de la Política Económica, dijo en Radio Democracia que será pública y privada.
“Una cosa es importar tecnología sofisticada, medicamentos que no los podemos producir, pero otra es caramelos, canguil, papas fritas, cosas que se pueden obtener acá”, expresó.
Mientras tanto, el ministro de Agricultura, Walter Poveda, planteó ayer al sector ganadero e industrial un acuerdo para vender los excedentes de leche, de 250 mil litros diarios.
Una alternativa es diferenciar la producción que se consumirá dentro y fuera del país. Así, se plantea que el 85% del volumen sea para consumo interno y el 15% se exporte a $ 0,32 por litro (en Ecuador se paga a productores $ 0,35), a fin de que el precio sea atractivo a nivel internacional, donde los alimentos tienden a bajar por la crisis.
No obstante, aún no se acuerda quién asumirá la disminución de costo en la leche de exportación. Otro plan es que otra parte de excedentes se destine a los programas Socio Solidario.