DIRECTOR-Amy Heckerling
ORIGEN-Estados Unidos
INTERPRETES-Michelle Pfeiffer, Paul Rudd, Saoirse Ronan y Tracey Ullman.
Lo viejo da paso a lo nuevo. Por inercia mercantilista, lo anticuado se transforma en el trampolín de presentación para avances generacionales.
Y, sin embargo, ¿por qué en el género de la comedia amorosa seguimos atrapados en una piscina sin escalerilla por la que escapar?
La directora Amy Heckerling (Mira quién habla) intenta unificar el desastre del paso del tiempo físico y laboral con una desenvoltura de romance veinteañero, más fallido por su reiterada insistencia en el tema que por su tono.
El novio de mi madre, comercialísima traducción de I Could Never Be Your Woman (Nunca podría ser tu chica), narra en el fondo el tormento de una cuarentona Michelle Pfeiffer que por resistirse a la edad produce la misma incredulidad que esas películas sobre un patito feo protagonizadas por una belleza con anteojos. Y es que, a sus 48 años, Pfeiffer podría pasar por una chica de 20. La aparición de un joven y atractivo Paul Rudd revoluciona la libido de Rosie (Pfeiffer) y la convierte en la señora Robinson de la cinta clásica El graduado.
Una comedia romántica donde los guiños al mundo cinematográfico son recurrentes e interesantes, pero no pueden ser el único sostén argumental de un texto fílmico. La cinta falla al intentar ser correcta. ¿Se agotaron los recursos inteligentes y originales para la comedia? ¿O el factor sorpresa ya no se considera? Arranca más de una carcajada pero no la sostiene.
De lejos la historia central no aporta nada, pues las relaciones con diferencias de edad son ya un tema superado por la sociedad actual.
No hay mayor conflicto, y cuando este intenta aparecer se lo corta de raíz como en la historia de la hija. Se destaca la sutileza de un personaje imaginario que ironiza sobre lo que le ocurre a la protagonista.
Tal como su tema secundario, la ironía a los recursos televisivos, la cirugía plástica y las mediciones de raiting, en esta cinta no importa si la nueva alga marina no consigue hacernos adelgazar, nos da la esperanza de que eso suceda: parece llegar a las carteleras como una panacea para el aburrimiento del amor cotidiano.