La soberana saliente de Quito habla de sus planes, sus satisfacciones y frustraciones en el año de reinado a pocos días de entregar la corona, el próximo 27 de noviembre.
Titi –como la llaman sus amigos y allegados– se va tranquila. El próximo 27 de noviembre, María Cristina de la Paz entregará la corona de Reina de Quito.
Dice que se siente feliz porque ha cumplido con sus planes y citas, entre ellos La Guagua Linda, Contrastes, Calendario 2009, Fiesta retro, El té juego, La Fanesca más grande del mundo. “Pero aparte yo también quise trabajar en otros proyectos. El primero fue la marcha del día del amor a Quito, en febrero”. No obstante, también se va con nostalgia. “Es una mezcla de sentimientos. Me siento un poco cansada, porque este último mes ha sido muy extenuante. Tuvimos cuatro eventos de golpe”.
Ya tiene definido lo que hará la primera semana tras dejar el reinado: dormir y descansar.
Agrega que no se desvinculará de la tarea social y no descarta la política ni los medios de comunicación, aunque confiesa que lo que realmente quiere ser es ministra del Ambiente. “Tenemos tantos recursos naturales y un patrimonio bellísimo y qué mejor que tenerlos súper bien cuidados”.
Su carrera de Bióloga la retomará el próximo año en la Universidad San Francisco de Quito. Y por lo pronto ya le han propuesto una candidatura a la Concejalía de la capital. “Antes yo decía que no me gustaba la política, pero en verdad lo que no hay que hacer es politiquería, que es distinto”, anota la reina.
Reconoce que como soberana se le han abierto muchas puertas, pero también se ha sentido frustrada, como cuando buscaba auspicios para ejecutar sus planes y no los conseguía inmediatamente. Es por eso que espera que haya continuidad en la labor de la Fundación Reina de Quito.
“Le recomiendo a la nueva reina que se fije sus propias metas y sea perseverante para conseguirlas. Además de buscar un equilibrio en lo personal para no descuidar a sus amigos y la familia”, dice.
Cristina de la Paz impulsó el proyecto de educación ambiental Lindo Quito de mi vida, en el Comité del Pueblo. Implementó De la calle a la cumbre, en el que niños y adolescentes de la Casa de la Niñez 2 tuvieron la oportunidad de hacer caminatas por las montañas; y Soy padrino, una iniciativa que recauda fondos a beneficio de 105 menores con síndrome de Down.