La crisis financiera internacional no debería tener un impacto sensible en la Copa de las Confederaciones, organizada en junio en Sudáfrica, estimaron el viernes los responsables de la FIFA y del Comité de Organización Local (LOC).
La crisis "no influirá en la preparación de la Copa de las Confederaciones porque se celebrará en estadios que ya existen", solamente renovados para la ocasión, estimó el presidente del comité sudafricano, Danny Jordaan, en una rueda de prensa en Johannesburgo el día antes del sorteo.
El torneo organizado del 14 al 28 de junio, que precede en un año a la Copa del Mundo, está considerado como un ensayo general antes de la competición a gran escala.
Ocho equipos participan y los partidos se desarrollan en cuatro de los once estadios de la Copa del Mundo.
Para llenar los estadios en junio, la FIFA y el LOC cuentan con los seguidores sudafricanos. "No esperamos cientos de miles de aficionados extranjeros", declaró Jordaan.
Una campaña se lanzó en Sudáfrica para convencer a los aficionados del fútbol del país de ir a ver los partidos a los estadios.
"Todos los estadios dederían estar llenos", continuó Jordaan. "Italia, España, Irak, Nueva Zelanda nunca han jugado en el continente" africano. "Es digno de celebración", dijo.
Las entradas para la competición, a un precio asequible habida cuenta de la gran pobreza que reina todavía en la punta sur del continente catorce años después de la caída del apartheid, se pondrán a la venta el domingo.
Para los seguidores que vengan del extranjero, el presidente del LOC cuenta con la caída de la momeda sudafricana, el rand, con respecto al dólar y al euro. "Los dólares comprarán más rands", señaló.
El secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke, afirmó que su "preocupación" se centraba en las negociaciones sobre el coste de los hoteles, para evitar que los aficionados tengan que pagar "tres o cuatro veces el precio normal bajo pretexto que es la Copa del Mundo".