Vivo en armonía conmigo mismo, con mi familia, mi comunidad y el mundo.
Armonía
La armonía comienza con cada persona y demuestro receptividad al amor de Dios, el cual me permite sentir y expresar armonía en mi vida. Durante el día, al ir al trabajo, cuidar de mi familia o hacer aquello que debo hacer, llevo conmigo la certeza de mi unidad con Dios. En toda situación confío en su amor para que guíe mis palabras y acciones, para así tiene un día pacífico y armonioso con las personas a mi alrededor.
Al orar por la comunidad mundial, visualizo a las personas llenas del amor de Dios y unidas en una conciencia de paz. Al vivir partiendo de esta paz y este amor, creamos armonía según nos aceptamos unos a otros como sus creaciones amadas.
–Corintios 1:10
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente”.