Martes 18 de noviembre del 2008 Música

El rock sinfónico se impone

CUENCA

Concierto juntó en Cuenca a cuatro bandas

Los grupos  tocaron acompañados de la Orquesta Sinfónica azuaya, dirigida por  Patricio Álvarez Tapia.  

Aunque la clave de Sol –figura del pentagrama musical– aparece distorsionada en el tríptico informativo sobre el concierto de rock sinfónico, en el escenario los músicos demostraron que lo clásico y lo electrónico se pueden fusionar armónicamente.  El evento se desarrolló  las noches del jueves y viernes pasados, en el centro de convenciones de Mall del Río, en la capital azuaya.

La Orquesta Sinfónica de Cuenca y cuatro bandas de rock de la ciudad: Dharma, Jethzabel, Bajo Sueños y Basca fueron coprotagonistas de esta primera iniciativa que rompió barreras y abrió un diálogo entre dos mundos “aparentemente antagónicos”, como refirió   Leandro Jara,   vocalista del grupo Basca. En la velada, que duró dos horas, se interpretaron quince composiciones, y si bien  el sonido tuvo problemas, el  show  gustó a los asistentes, que sin la euforia característica de quienes prefieren escuchar rock,  movieron las cabezas levemente e hicieron símbolos rockeros  con los dedos.

El grupo más joven de la noche,  ocho años vigente, Dharm,   inició  el concierto con el aporte previo de once chicos    del Liceo Americano, que a ritmo de batucada dio paso a la Orquesta Sinfónica, que a su vez abría cada melodía, excepto con Basca, que en uno de sus temas comenzó    con guitarra eléctrica.

Lejos, Un año más, El amor y Te encontré, de Dharma, precedieron al grupo Jethzabel, con doce años de trayectoria y  una propuesta de rock progresivo, que cuenta entre sus integrantes al violinista Patricio Mora, concertino de la Orquesta Sinfónica de Cuenca (OSC) y eso aportó para una mejor fusión entre orquesta y banda.

Jethzabel en sus interpretaciones instrumentales y las vocalizadas en inglés busca  “salirse del esquema de la armonía de la música, hacer cambios de ritmos que no choquen y que gusten”, dijo Jhoffre Mora, quien desplazó el esquema musical clásico de su familia y optó por el género rock.
A Bajo Sueños, su incursión en baladas le valió para que sus temas sean los más reconocidos de la noche y con Otoño, Atrapado, La silueta de tu sombra y Nada de amor, agradeció que su sueño de romper estereotipos se cumpliera.

Y como era de esperarse, el rock duro cerró el concierto:  Basca. Y no solo los decibeles se apoderaron de la atención, sino también los movimientos circulares que el vocalista Juan Pablo Hurtado ejecutó con el cuello, que denotaban su larga cabellera.

Con la imagen de jóvenes saltando con sus guitarras y bajos, Patricio Álvarez Tapia,  director de la Orquesta Sinfónica, de espaldas, finalizó la propuesta lanzada desde diciembre del 2007 dentro de la Asociación de Músicos de la OSC, que empezó a cristalizarse en mayo de este año con la convocatoria de los grupos y que al final dejó fuera de la propuesta a 26 bandas.

El director de la OSC, que   asumió el reto  establecido en la programación de la entidad, demostró su satisfacción, a pesar del poco tiempo que tuvieron para las prácticas conjuntas, por falta de coordinación de horarios,  y destacó que con la música se puede comunicar cualquier cosa, y “no hay música mala sino música mal hecha”.

ENSAMBLE
Una vez seleccionados los grupos de rock, ellos facilitaron los arreglos musicales de sus obras,  para que se ensamblen con los instrumentos sinfónicos.

EN QUITO
El concierto Rock Sinfónico continúa su preparación para la presentación que se efectuará  el 11 y 12 de diciembre en el Teatro Nacional Sucre, de Quito.

El costo de las entradas será de 15 dólares y según anunciaron los organizadores,  están agotadas.

 

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