Barack Obama, presidente electo, públicamente se comprometió a reducir las emisiones de gases efecto invernadero de Estados Unidos en el 80% para el 2050 y jugar un rol preponderante en la negociación de un acuerdo global que reemplace al Protocolo de Kyoto cuando este expire; duplicar la ayuda de Estados Unidos para erradicar la pobreza extrema para el 2015; solo negociar nuevos tratados de comercio que contengan pautas de protección laboral y ambiental; e invertir 150.000 millones de dólares en los próximos 10 años para apoyar el desarrollo de energías renovables y tener para el 2015 un millón de autos eléctricos en circulación.
Vamos por partes
Clinton firmó Kyoto, Bush no lo ratificó, Obama ofrece disminuir la dependencia estadounidense al petróleo de Medio Oriente y contribuir en forma real a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En su momento lo escuché decir en CNN que “…no podemos permitirnos no combatir el cambio climático”.
Ha ofrecido transferencia de tecnología a los países en desarrollo para luchar contra el cambio climático; impulsar la agricultura ecológica; y restaurar, recuperar y proteger humedales, lagos, bosques y parques nacionales.
Lo otro es la energía renovable. El binomio Obama-Biden pretende obligar a las empresas eléctricas a producir 10% de su electricidad con fuentes renovables para el 2012 y 25% para el 2025. Así crear 5 millones de puestos de trabajo a través del impulso a las fuentes de energía limpia. También ha hablado de desarrollar tecnologías limpias de carbón, como el secuestro de CO2 (principal gas responsable del calentamiento global); y energía nuclear segura.
Todas buenas noticias. De hecho, siete de cada diez estadounidenses confían que el presidente electo mejorará las condiciones del medio ambiente… aun así, dudo que Barack Obama sea un presidente verde, pues Estados Unidos es el país más contaminante del planeta.