La segunda economía del mundo sufre el desplome de sus mayores exportaciones.
Japón, segunda economía mundial, se convirtió desde ayer en el último gran país desarrollado en entrar oficialmente en recesión, mientras las bolsas reaccionaban con escepticismo a la cumbre del G-20 en Washington para hacer frente a la crisis económica mundial.
El resultado fue peor al esperado. “Lo que estamos empezando a ver es la magnitud del deterioro en la demanda externa que comienza a pesar con más fuerza en la economía japonesa”, consideró Glen Maguire, el principal economista para Asia de Societe Generale.
La peor parte podría estar en camino por las secuelas de la turbulencia financiera mundial, sobre todo por el desplome en la demanda internacional de los vehículos y artículos electrónicos de Japón.
Además, el aumento del yen ante el dólar ha llevado a un número cada vez más grande de pequeños y grandes exportadores a disminuir sus proyecciones de ganancias, ventas y gasto para todo el año fiscal que termina en marzo.
La firma automotriz Toyota Motor Corp., por ejemplo, redujo el pronóstico de las utilidades netas para todo el año fiscal a 550.000 millones de yenes (5.500 millones de dólares), casi una tercera parte de las ganancias del año pasado.
Con tres economías de la Eurozona ya en recesión –Alemania, la mayor de Europa, Italia e Irlanda– y con las economías de Francia y Gran Bretaña también en rápida desaceleración, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, sostuvo que Europa necesita adoptar un plan de estímulos fiscales a nivel continental.
En tanto, la Casa Blanca anunció que la industria automovilística nacional, en graves dificultades debido a la crisis, deberá arreglarse con los fondos ya disponibles y no recibirá apoyo adicional del gobierno.
Las declaraciones de la Casa Blanca se producen en momentos en que los demócratas en el Senado impulsan desde ayer un plan de ayuda al sector.
Los representantes de GM, Ford y Chyrsler y sus partidarios insisten en que el fracaso de una sola empresa arrastraría a las demás, lo que supondría la pérdida de cerca de tres millones de empleos que dependen del sector.
Los inversores del mundo no se mostraban alentados después de la Cumbre del G-20, que sigue recibiendo críticas.
Los líderes aceptaron en general los errores de política que habían contribuido a la crisis, pero se abstuvieron de alzar el dedo acusador contra EE.UU., donde el colapso del mercado inmobiliario desató el racionamiento global del crédito.
El ex presidente cubano Fidel Castro opinó ayer en uno de sus artículos de prensa que la declaración de la Cumbre del G-20 “no dice absolutamente nada”, y se queja de que “no fueron rozados ni con el pétalo de una flor los privilegios” de EE.UU.
Reacciones
Despidos en Citigroup
El banco estadounidense Citigroup anunció ayer que suprimirá a corto plazo 50.000 puestos de trabajo en el mundo, con el objetivo de reducir costos tras cuatro trimestres de pérdidas.
Pedidos obreros
La principal central obrera argentina reclamó ayer al gobierno que aplique medidas para evitar despidos y suspensiones a raíz de las caídas en la producción como consecuencia de la crisis.
Medidas oficiales
La esperada desaceleración de la economía brasileña será menos intensa que en otros países, gracias a medidas oficiales que han costado a la nación unos 77.500 millones de dólares.