Los bailarines del grupo Los Androides vistieron como los integrantes de la banda estadounidense Village People y los zombis de Thriller en dos danzas.
Con una fiesta ambientada en las décadas de los setenta y ochenta, el presentador de televisión y locutor de radio Oswaldo Valencia, más conocido como Mr. Soul Train, celebró la noche del pasado viernes 40 años de actividad periodística.
El escenario fue la discoteca Plain Bar, donde se escucharon canciones como She’s fresh (Kool & The Gang), Born to be Alive (Patrick Hernández) y Maniac (Michael Sembello).
Las luces de color violeta y la música retro dejaron de verse y escucharse cerca de la medianoche cuando Valencia apareció en escena. “Me siento feliz de tenerlos en este lindo lugar”, dijo emocionado y antes de recordar con la gente épocas pasadas, como aquella en la que el estilo afro y los trajes a lo John Travolta estaban de moda.
“Recordar es volver a vivir”, comentó uno de los presentes cuando Valencia, quien indicó considerarse el primer afro-ecuatoriano en llegar a la pantalla chica, dio paso al grupo coreográfico Los Androides, que con su baile y vestimenta trajo a la memoria –al calor de los aplausos– a la banda estadounidense Village People (famosa en la década de los setenta).
Al ritmo de Macho men, In the navy y la clásica Y.M.C.A. Los Androides bailaron e incentivaron a los presentes a seguir sus movimientos. Valencia hizo lo mismo y prometió entregar premios a los mejores imitadores de sus ídolos setenteros; estos consistieron en discos de audio y video.
Tras esta primera presentación, Los Androides volvieron disfrazados de zombis para recordar con su baile el furor que hace dos décadas ocasionó Thriller, tema que el cantante estadounidense Michael Jackson, autoproclamado el Rey del Pop, convirtió en éxito.
Los presentes ovacionaron la puesta en escena y ponderaron la iniciativa de Valencia de mantener en la memoria la música ochentera.
La fiesta de Mr. Soul Train continuó hasta el amanecer y aunque se registraron ciertas fallas de sonido, sus seguidores disfrutaron de un repertorio en el que también se incluyeron salsas y merengues.