Inicio - eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
LUNES | 17 de noviembre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
 Ediciones Anteriores
  
eluniverso.com Suplementos Especiales Servicios Clasificados
Publicidad
Portada
Política
Economía
Sucesos
Migración
El País
Internacionales
Deportes
El Gran Guayaquil
Vida
En escena
Religiosa y Obituarios
Opiniones
Editorial
Columnistas
Cartas al Director
Temas
Fotogalerías
Agropecuario
Cuéntamelo todo
Un día como hoy
El Alquimista
The New York Times
Eloisa dice
Suplementos
Servicios
Cartas a los lectores
cartas@eluniverso.com
 
Índice delincuencial II

Los efectos de la delincuencia han demostrado que los delitos son ejecutados y planificados por profesionales del crimen, el robo y el vicio; que  son capaces de cometer cualquier fechoría y matar a quien sea, sin respetar lugar (iglesia), persona (periodista, policía) o país (desarrollado o subdesarrollado), ya que los indicios señalan que la delincuencia se ha internacionalizado y perfeccionado en materia de robo, crimen e impunidad.
La delincuencia está fortalecida por las fallas en el control de las armas, en la corrupción de los operativos, en la administración de justicia, en el control de las fronteras (vía terrestre, aérea y marítima) y en la sanción de las penas.

Para combatir la delincuencia que se ha convertido en un cáncer para la familia y la clase trabajadora  debe haber un plan que comprenda un operativo efectivo en todas las zonas estratégicas del país, control en las fronteras y que se exija visa; control de las armas en su producción, uso y comercialización; reactivación económica para combatir la pobreza, una consolidación y coordinación técnica y profesional entre la Policía, Ejército y Marina para combatir la delincuencia (la lucha es de todos).

Ángel Calderón Mayorga
economista, Guayaquil

Índice delincuencial

Vivo en Guayaquil por más de 40 años, durante aquel tiempo he sido asaltado quince veces en los diferentes puntos de la ciudad.

Pero he podido observar que no hay una acción policial realmente dinámica y efectiva en contra de los delincuentes y por lo tanto existen sitios de la ciudad desamparados de la acción uniformada, no se diga a altas horas de la noche y en la madrugada. Guayaquil es una ciudad como estar en una selva de cemento, abandonada totalmente de la acción policial, de tal manera que puede verse el espiral delincuencial ascendiendo en forma acelerada.

El teléfono de emergencia de la Policía no tiene mucha efectividad para amparar rápida y eficazmente a los ciudadanos.

Sería importante que el Gobierno decrete que los miembros de las tres ramas de las Fuerzas Armadas salgan a hacer patrullajes para tratar de bajar la ola agresiva de los delincuentes que nos atemorizan a todos.

Gilbert F. Ortega Calderón
ingeniero, Guayaquil

Se culpa al cuerpo policial del auge delincuencial y somos nosotros los que no acatamos las normas y leyes que nos rigen.

Se ha perdido lealtad, honor, justicia y actitudes morales en la sociedad ecuatoriana. Esta situación se agrava día a día y sus causas son: jueces y oficiales corruptos, pobreza, desintegración del núcleo militar, madres solteras que abandonan a sus hijos a su suerte,  las pandillas juveniles, la libre venta de pornografía, droga y alcohol; además de ex gobernantes corruptos que nunca se preocuparon por la salud, educación y trabajo del pueblo.

Todo incentivado por un sistema televisivo con programaciones y publicidad pornográficas, delincuencial y alcoholismo. Lo lamentable es que eliminar esta lacra tomará mucho tiempo.

Héctor García Rivera
Guayaquil

Es evidente que el Gobierno no encuentra el sistema adecuado para neutralizar el crimen organizado en el país.

El aumento de efectivos policiales, las armas y las esporádicas “batidas” constituyen argumentos muy pobres ante el monstruo que está creciendo inexorablemente.

Lo principal es la calidad humana de los hombres que forman el cuerpo policial, que deben reunir excelentes cualidades físicas, mentales y éticas. Eso  se obtiene dándoles un buen sueldo y un seguro de vida para su familia, que los blinde del temor y la codicia. Además, premiándolos por actos heroicos y buena actuación investigativa, y estableciendo verdaderos laboratorios de Criminalística, que sirvan no solo para detectar el calibre de las balas que matan a inocentes.

Por último, el Gobierno debe recapacitar: la “entrada libre” al Ecuador trae narcotraficantes, sicarios, desempleados de otros países y no a inversionistas, con mayor razón si se liberó a miles de delincuentes por buena conducta y se “suavizó” la tenencia de dos kilos de cocaína.

Manuel Ojeda Fuentes
licenciado, Guayaquil

 

Honestidad zarumeña
Desde 1987 he visitado esta preciosa gema, Zaruma, por siete veces.

El último viaje con motivo del feriado del 1 al 5 de noviembre disfruté como siempre de su clima ideal de 20 grados, el terreno accidentado de sus calles; con un tráfico intenso, no hay vigilantes ni accidentes y los choferes manejan con una extraordinaria precisión, haciendo gala de una cultura admirable.

La seguridad es tal que algunas casas en el día no cierran las puertas, el comercio es muy activo y “el café y el tigrillo”, de película.

El 2 de noviembre, a las 19:00, perdí mi cartera (se me cayó) en las inmediaciones del parque, con mis documentos personales, lentes, llaves de mi vivienda y de mi auto, etcétera; puse la denuncia en la radio local,  donde se receptan las cosas perdidas; unos amigos zarumeños muy preocupados me dijeron que con seguridad yo recuperaría la cartera, pues siempre ha ocurrido.

En pleno viaje de retorno, recibí una llamada por el celular.  ¡La cartera había sido encontrada por una señora  en un recolector de basura cerca a su casa!

Se enteró de mi número de teléfono en Guayaquil en un documento dentro de mi cartera, y  llamó; se le informó que yo venía viajando y que podía entregarla en un domicilio  en Zaruma, de donde  me la enviaron de inmediato.

Este hecho insólito me llena de gran satisfacción y orgullo por la honestidad demostrada por los zarumeños.

Lily Antepara Erazo
doctora, Guayaquil
Los invisibles

Son de carne y hueso, aparecieron a fines del siglo pasado, su paso es silencioso; en sus inicios caminaban con un tarro en mano pues el instinto de conservación los inducía a pedir alimento, tenían el aspecto de que  sus facultades mentales estaban alteradas, dormían donde los cogía la noche, sobre papeles, trapos y cartones, generalmente huían al trato social. No era raro verlos semidesnudos.

A estos seres silenciosos y escurridizos se les sumaron otros, que comenzaron a hurgar en los basurales, igualmente de mal vestidos, algunos salidos de las cárceles, con historias reales o inventadas que las repetían  cada vez que lograban un interlocutor, demostrando que sus vidas se quedaron estacionadas en el pasado. No era raro verlos cargando grandes bultos, sin valor alguno, que los cuidaban como si se tratase de algo valioso.

Este mismo grupo se nutre de otros invisibles que se van especializando en la recolección de artículos entresacados de los basureros: unos reciclan botellas plásticas, otros galones vacíos, otros coleccionan piezas metálicas, cables, cartones, botellas de licor, vasos plásticos en buen estado, trapos viejos, muebles apolillados, no es raro verlos prender un cigarrillo de marihuana mientras realizan sus tareas, como se los puede ver realizando sus necesidades fisiológicas en sitios que consideren cuasiocultos.

Entendamos que se ha iniciado una nueva actividad comercial porque muchos se han tecnificado al conducir triciclos, carretillas, ya se los ve entre dos y tres personas, algunos parecen una familia completa, no falta alguno que usa un celular, real o fingido. A esto se suma una cuña radial que indica los precios por pagar por el quintal de hierro. las baterías usadas, la libra de cobre y otros artículos, lo cual determina que a toda hora del día y de la noche los invisibles trepen postes, construcciones y traspatios, en busca de varillas que aserrar, cables de alumbrado que cortar y todo cuanto tenga valor y precio.

Lo de invisibles no es porque lo sean, sino porque estos seres parecen pasar desapercibidos para la comunidad, aparentemente no quebrantan ninguna ley, el caminar por las calles no es motivo de preocupación para las autoridades.

Pero ahí están, es una clase social que crece y se fortalece con el andar de los días.

Es posible que para muchos la lectura de este texto les llame la atención y por primera vez mediten sobre el particular, otros podrían pensar que no estoy siendo justo con una clase social marginada y preterida.
Mi intención es que pensemos en ellos como seres humanos que son y como entes sociales con los que nos está tocando compartir el diario vivir.

Eduardo de J. Vargas Tobar
doctor, Guayaquil

 Agenda
Guayaquil
Medicina

El Centro de Medicina Ocupacional invita hasta el 21 de noviembre al curso taller de ‘Farmacupuntura’, que cuenta con el aval de las universidades de Guayaquil, Espíritu Santo, el Colegio de Médicos del Guayas y la Asociación Médica Panamericana. Mayores informes al 256-6446, 603-5909.
Más Actividades 
Secciones : Política | Economía | Sucesos | El País | Internacionales | Deportes | El Gran Guayaquil | En escena | Vida
eluniverso.com | Suplementos | Especiales | Servicios


eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
Diario El Universo - Av. Domingo Comín y Calle 11 - Guayaquil, Ecuador
Telf.: 593 4 2490000 Fax: 593 4 2492925 P.O. Box: 09 01 0531
Clasificados: 593 4 2495566 Suscripciones: 1-800-DIARIO

Este diario es miembro de AEDEP, SIP, WAN

© Derechos reservados 2008 C.A. EL UNIVERSO
Prohibida la reproducción total o parcial de este contenido sin autorización de C.A. EL UNIVERSO