lunes 17 de noviembre del 2008 Columnistas

¿La negociación CAN-UE y nuestra Política Comercial?

 La semana pasada se conoció la decisión europea de iniciar negociaciones  bilaterales con Perú y Colombia a inicios del próximo año, para un acuerdo de asociación. Esta decisión, por la que venían presionando nuestros vecinos, terminó con cualquier ilusión de negociación bloque a bloque, lo que había sido el interés europeo. Lamentablemente, los andinos no pudimos concertar posiciones, uniformar criterios en estos ya largos meses de idas y vueltas en la negociación con la Unión Europea y armar una posición negociadora.

Esta decisión tomó por sorpresa a las autoridades del país que habían considerado que luego de la reunión presidencial de la CAN (Comunidad Andina) en Guayaquil, hace pocas semanas, se había encontrado una fórmula que combinaba los intereses comerciales de los países andinos y se resguardaba un marco comunitario. Sin embargo, ello no fue sino una ilusión. El poco tiempo que los presidentes le dieron al tema y el ningún trabajo previo de Ecuador, que ejerce la presidencia pro-tempore de la CAN, en explorar con mayor profundidad una posición negociadora conjunta, así como la indicación europea, pocos días antes, de que ellos entendían por negociación, fueron ya indicación de la debilidad de la posición acordada. Recuerdo todavía la frase del Viceministro colombiano de Comercio en que, antes de despedirse de Guayaquil, señalaba ya la intención de negociar bilateralmente.

Ecuador respondió al tiempo de manifestar su sorpresa por la decisión europea, su interés de negociar también bilateralmente un tratado con la Unión Europea lo que es un signo positivo, aun cuando la Ministra de Relaciones Exteriores se cuidó de señalar que este no será un acuerdo de libre comercio. ¿Es ello posible? En una carta enviada a los presidentes andinos por el presidente de la Unión Europea, José Manuel Durao Barroso, antes de la cumbre en Guayaquil, él señaló que las negociaciones con los países andinos debían buscar un acuerdo “ambicioso, exhaustivo y compatible con la OMC”, que incluya, por lo tanto, no solamente materias comerciales, sino temas como compras públicas o inversiones.
Adicionalmente dejaba ya abierta la posibilidad de negociación bilateral. Debemos recordar que los europeos impulsaron los temas de Singapur y que incluyen justamente comercio e inversión, transparencia en compras públicas, facilitación de comercio (aduanas) y políticas de competencia.
Me parece que lo acontecido con nuestro país en la negociación con la Unión Europea revela problemas más de fondo. En primer lugar, la todavía ausencia de una política comercial consensuada dentro del Gobierno en que se señalen objetivos, prioridades y ruta de negociación. Las reacciones son todavía ad hoc a cada caso, sin que se encuentren líneas conductoras centrales y el único logro hasta ahora es haber terminado el casi listo perfeccionamiento del Acuerdo de Complementación Económica con Chile.
Segundo, el traspaso de la responsabilidad de la política comercial al Ministerio de Relaciones Exteriores se hizo sin que se lo empoderara para ello, es decir, se le diera la responsabilidad real sobre el tema. Tercero, la responsabilidad política sobre política comercial se ha diluido entre varios ministerios, sin que se sepa exactamente quién está a cargo. Si bien es el Presidente en última instancia, la responsabilidad se comparte entre los ministerios de Coordinación de la Producción, de Economía y hasta cierto punto de Seguridad Interna y Externa, así como con alguna asesoría presidencial.

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