Los cuidadores de carros y casas solo tienen palos, fierros y piedras
para defenderse.
Sábado 25 de octubre. Eran las 04:00 cuando moradores de la manzana D-Q en la IV etapa de La Alborada se estremecieron al escuchar varias detonaciones de armas de fuego.
Al salir a la calle observaron con horror el cuerpo del guardián que cuidaba el sector.
Las investigaciones de la Policía determinaron que Luis Chipe Hidalgo, de 48 años, quien solo contaba con un tolete para defenderse, fue asesinado por evitar que un carro que cuidaba sea robado.
Chipe es uno de los cinco guardias particulares, que no pertenecen a empresas, asesinados en lo que va del año.
Como lo hacía Chipe, cientos de celadores armados con palos, bates, fierros y piedras arriesgan sus vidas para ganar un poco de dinero.
En un recorrido realizado por un equipo de este Diario, la madrugada del pasado martes por diversas zonas de la ciudad, se constató las precarias condiciones en que la mayoría de los custodios realizan su trabajo, sin más armas que su valor, como aseguró la mayoría, uno de ellos, Kléber Jurado Fuentes.
Acostado en su hamaca, en el interior de una garita construida de cemento, Jurado cuenta que cuida la mz 4A de la ciudadela Los Esteros, en el sur.
A pesar de que su sitio de trabajo es un lugar cerrado, Jurado aseguró que se mantiene atento a cualquier novedad sobre la avenida Cayetano Tarruel, o en su herradura, donde se ubican las doce casas que cuida, por lo que cobra $ 180 mensuales.
El guardia aceptó que trabajar sin armamento es preocupante. “Extraño mi cartuchera doble cañón”, expresó Jurado, quien recordó que fue su instrumento de trabajo durante cinco años, hasta que se implementó el plan Ecuador sin armas, en junio pasado.
“En la televisión salió que ya no podía usar arma y me la tuve que llevar a mi casa”, manifestó Jurado, quien aseguró que nunca ha pasado por una situación extrema de peligro.
En cambio, Carlos Acosta Villao, de 53 años, estuvo a punto de ser asesinado (no reveló cuándo) por varios delincuentes que intentaban robar la memoria de uno de los carros que cuidaba en el sector de las calles Nicolás Segovia y Bolivia, al suroeste de la ciudad.
Acosta recordó que los antisociales lo encañonaron con una pistola en la cabeza. “No pude hacer nada, porque solo trabajo con palos y piedras que guardo debajo de los carros”.
Acosta y su compañero Fernando Reyes, de 50 años, cuidan de 80 a 100 carros y cobran 0,50 centavos de dólar por cada uno. “No cuidamos casas, solo carros”, aclararon.
En cambio, hay personas como Manuel Cedeño Flores para quienes cuidar carros se vuelve un negocio familiar.
Cedeño, quien lleva 18 años de oficio, cuida 20 vehículos diarios en la esquina de la avenida Isidro Ayora y avenida 1C N-E, cerca de Pollos El Encanto, en Sauces 8, en el norte.
Cedeño no usa armas, sino un fierro que esconde bajo el asiento de un carro. “Si me apuntan con una pistola no voy a arriesgar mi vida”, aseguró el custodio. Teme ser asesinado, como pasó con Chipe.
Historias como las de Jurado, Acosta y Cedeño se repiten a diario. Todas las noches llegan a trabajar sin saber si regresarán a sus hogares en la mañana.
Cuidadores asesinados
Cinco crímenes en el 2008
2008, agosto 23
Acribillado. En la vía Quevedo-Ventanas fue asesinado a tiros el guardia Sergio Montes Cerezo.
2008, agosto 30
Con puñal. Marcos Arroyo fue hallado degollado dentro de la vivienda que cuidaba, en las calles Maldonado y José de Antepara, en el sur.
2008, octubre 25
Cuatro disparos. Luis Chipe Hidalgo, de 48 años, fue asesinado con cuatro disparos en la IV etapa de La Alborada, en el norte (foto), cuando un delincuente intentó robar un vehículo que cuidaba.
2008, noviembre 04
Dos muertes. César Valencia fue asesinado con cuatro puñaladas en el local de la Liga Deportiva cantonal de Guayaquil. También se registró el crimen de Julio Caicedo, en las inmediaciones de un colegio, en El Oro.
Opiniones
Kléber Jurado
Guardia en Los Esteros
“Antes trabajaba con una cartuchera, ahora uso tolete para defenderme”.
Manuel Cedeño
Cuidador de carros
“Todos los días arriesgamos nuestras vidas para ganarnos un poco de dinero, pero si me apuntan con un arma no pondré resistencia”.
Carlos Acosta
Cuidador de carros
“He visto la muerte de cerca. Los ladrones están mejor armados que la Policía”.