La escena en que todos los ciegos se sientan alrededor de una radio con pésima transmisión y empiezan, después de enterarse de lo que sucede en el mundo exterior, a escuchar música, formando tal vez sin quererlo un tributo al sentido del oído a través de una emisora radial. Esta escena tan ceremoniosa, que transmite algo de alegría y ternura en momentos de miseria, se acerca mucho a lo que desde siempre he pensado de la radio, que es mágica, que es atemporal –pero siempre con un aire retro– y que es amiga.
Normalmente se usa el término “sin querer caer en odiosas comparaciones”, en este caso me arriesgo y caigo en la comparación de frente y sin miedo, radio vs. televisión, y lo hago de esta forma, sin temor, porque sé que cualquier persona de televisión que también haya hecho radio lo va a corroborar. La radio es absolutamente especial y con menos elementos logra tener algo único.
Nació como invento a fines del siglo XIX de la mano de Guglielmo Marconi, italiano que fue a probar suerte con su descubrimiento a Inglaterra y la encontró. A través de ella se logró transmitir mensajes con código morse en 1908 y para 1914 se emite el primer discurso de la historia, todo esto años antes de que la televisión viera la luz.
BBC Radio celebró 86 años de existencia recientemente. Este 14 de noviembre recordó el día en que inició sus transmisiones diarias desde el estudio de Marconi, el propio inventor. En 1932, la BBC construyó el primer edificio específicamente creado para albergar una estación de radio, afianzando a través de todos esos años sus lazos con las personas.
Para la Segunda Guerra Mundial ya existía la televisión, pero al ser parte de muy pocos hogares y suspendido su servicio durante el desarrollo bélico, la radio acompañó a las familias dando muchas malas y otras alentadoras noticias. En el caso de la BBC, realizaron un entrenamiento especial para sus reporteros en las zonas en conflicto y cuando ya les tocó dar la maravillosa noticia del fin de la guerra estaban transmitiendo en más de 40 idiomas.
Acá en Ecuador la realidad era distinta, pero el apego a la radio semejante. Hoy en día viajar desde Guayaquil al cantón rural Colimes toma una hora y media, pero para fines de la década de los años cincuenta, el viaje era de casi medio día. Los diarios muchas veces llegaban con un día de retraso y con este aislamiento en el campo la radio se volvió un medio para el trabajo y más importante aún, para el contacto con familiares que se encontraban lejos.
En las radios Cristal y Ondas del Pacífico se podía escuchar mensajes acompañados del nombre del remitente y el receptor que decían: “Favor viajar a Guayaquil que la señora ya está en proceso de parto... y traer tres gallinas”. Increíble pero cierto, la radio era de la gente, como en gran parte lo sigue siendo.
Me atrevo a citar ciertas palabras que Roger Taylor, baterista de la agrupación Queen, transmite en la canción Radio Ga Ga, un tributo que me emociona mucho: “No te conviertas en un ruido de fondo... Tuviste tu etapa, tuviste fuerza, aún está por venir tu mejor momento. Radio, ¿qué hay de nuevo? Alguien aún te ama”.
EL AGUACATE en Radio City: FM 89.3 Guayaquil y FM 99.7 la Península, de lunes a viernes, 18:00