- NOV. 16, 2008 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
Cientos de velas se encendieron y decenas de carteles con la leyenda Todos somos inmigrantes fueron exhibidos en la vigilia efectuada la noche del viernes en Patchogue, Long Island, en memoria del ecuatoriano Marcelo Lucero.
Cerca de mil personas congestionaron las calles adyacentes a la estación del tren, en cuyas inmediaciones Lucero vivió sus últimos momentos, entre ellas muchos sudamericanos y centroamericanos, pero también estadounidenses que repudiaron la conducta de los siete jóvenes acusados del asesinato y se unieron al clamor de “No más odio”, iniciado por el pastor Allan Ramírez.
Joselo Lucero, hermano de la víctima, dijo en su intervención que Marcelo llegó a EE.UU. para “tener una mejor vida gracias al trabajo y darle una casa a su familia. No hizo otra cosa hasta que lo mataron”.
El cónsul en Nueva York, Jorge López Amaya, se dirigió a los asistentes y les pidió no ocultar las agresiones racistas. “Si no denunciamos a la Policía los ataques contribuimos a que aumente la hostilidad”, dijo.
Olivar Torres, amigo del fallecido, expuso que “en Long Island se quejan de nosotros, pero no dicen que nos necesitan, nos contratan y nos pagan salarios más bajos de lo legal. Nos tratan como animales”.
Jorge Huaraca, ecuatoriano de 39 años, reveló que hace pocos meses dos chicos blancos se le acercaron y lo escupieron en la cara. “Eso es común aquí en Long Island”, dijo.
Ruth Brandwein, directora del Centro de Justicia Social de Stony Brook University, en Long Island, señaló que “es tiempo de admitir el racismo y hacer algo para que termine”. Muchos asistentes a la vigilia culparon de los crímenes de odio al director ejecutivo de Suffolk, Steve Levy.
En tanto, en Cuenca, familiares y amigos de Lucero se reunieron a las 19:00 del viernes en el parque Calderón, para rechazar su asesinato. (RVR)