domingo 16 de noviembre del 2008 Columnistas

La crisis ya está aquí

La crisis globalizada ha llegado e impacta a la economía nacional.

El precedente de la crisis fue el reventón de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y Europa, particularmente España, que paralizó la industria de la construcción, lanzó al desempleo a albañiles y otros trabajadores del ramo, deprimiendo la economía de los inmigrantes e incidiendo en una reducción de las remesas.

En el primer semestre del año las remesas han caído en 144 millones de dólares en relación con el mismo periodo del año anterior, y estimamos podrían caer en 800 millones de dólares en los próximos doce meses.
Este dinero dejará de entrar al bolsillo de familias de bajos ingresos.

Al Estado lo golpea la caída de sus ingresos petroleros. Este año, el Gobierno gasta e invierte en función de ingresos generados por petróleo a 75 dólares el barril, y en el 2009 preveía hacerlo en función de ingresos de 85,4 dólares el barril. Hoy las perspectivas son que el precio promedie en alrededor de 50 dólares el barril, nivel similar al que tuvo en el 2006.

En lugar de seguir impulsando inversiones y gasto, el Gobierno tendrá que restringirse en aproximadamente 2 mil millones de dólares  en relación con lo que ha tenido disponible en este año.

El exportador privado sufre impacto triple. El colapso del sistema financiero internacional significa que no hay  crédito para financiar la compra de cosechas a los productores, peor aún tampoco hay quién financie el plazo que transcurre entre el embarque y la recepción del pago de los  importadores.

Aun en el caso de que los exportadores logren superar el problema financiero, sus ventas caerán: para algunos productos se podrá colocar menor volumen; otros se venderán a un precio inferior.

Más grave aún, el dólar se ha fortalecido frente al euro, y la fuga de capitales de las economías de los países vecinos trajo el colapso de sus monedas. Se va a hacer más difícil exportar a Europa, mercado que ha venido ganando en importancia en años recientes. El peso colombiano se acaba de devaluar fuertemente, y el vecino país es nuestro competidor directo en flores y banano: corremos el peligro de ser desplazados de nuestros mercados.

La industria y agricultura nacionales enfrentan el posible ingreso de bienes competitivos de los países vecinos, repentinamente más baratos. El turismo receptivo se tropezaría  con que sus clientes potenciales consideren que el Ecuador es caro frente a otros destinos.

Una combinación de la pérdida de empleos productivos, unida a la reducción de las remesas, y una contracción de gasto público, tendrían un efecto devastador sobre la economía de los sectores populares. Las autoridades, en conjunto en los agentes económicos, deberán diseñar nuevas políticas públicas para atenuar los efectos más perniciosos de esta crisis.

Estas deberán incluir el perfeccionamiento y ampliación del mecanismo de financiamiento de las exportaciones de la CFN, la simplificación de trámites y reducción de costos que afectan las exportaciones y la suspensión temporal del anticipo del impuesto a la renta.

Las  políticas fiscal y comercial activas son necesarias ante la imposibilidad de actuar en lo cambiario.

El Presidente arma un plan que dará a conocer el martes.
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