Seis equipos participaron ayer en los concursos que organizó el centro gerontológico.
Antifaces de plumas cubrían sus rostros marcados por las arrugas mientras con sonrisas contagiosas gritaban barras para sus equipos.
Sus brazos pesados se elevaban agitando sus porras y bailaban animosos la música que a todo volumen evidenciaba desde lejos que había una fiesta en el centro gerontológico Arsenio de la Torre, frente al c.c. Albán Borja.
Ayer, desde las 09:00, familias enteras se reunieron para compartir con los adultos las olimpiadas del centro y conmemorar su día que se celebrará mañana. Faltaban detalles para el desfile de equipos; Consuelo Martínez, trabajadora social de la institución, estaba atareada, pero feliz.
Martínez se mostraba orgullosa de la planificación armada por los abuelitos. “Esto es un evento para la integración familiar y ellos se encargaron de organizar todo basándose en nuestras pautas” afirmó.
Al otro extremo del centro, Ángela García decía: “Sonrían niños”, mientras su madre, Ángela Guzmán y una amiga levantaban el cartel de “Los Invencibles” para tomarse una foto que inmortalice el equipo.
Los polines a media pierna, las pantalonetas, los zapatos deportivos y las camisetas rojas, verdes o amarillas de cuello redondo fueron parte de los uniformes de las personas de la tercera edad, que derrocharon energía como infantes.
El primer evento fue la parodia de un partido de fútbol en el que intervinieron los equipos de Los Power Rangers y Los Lagartos. En medio del encuentro, como parte del guión, declararon al árbitro del juego, Luis Elías Huayamabe, loco y la barra en el borde de la cancha gritaba “árbitro vendido, árbitro vendido”.
Para los más de 300 asistentes a las olimpiadas desde el año pasado significan “una mañana para admirar lo activo que son los abuelitos”, dice Katty Quevedo, quien acompañada de su nieto y su esposo, espera a cuatro de sus nueve hermanos.
“Aquí los chicos se divierten bastante”, comenta Quevedo, quien admira la gran cantidad de niños asistentes a la actividad recreacional.
“Es cheverísimo estar aquí porque vine con todos mis amigos de la cdla. Las Acacias para acompañar a uno de sus abuelos”, dice sonriente Adrián Barrionuevo, de 11 años.
Comida
Este año las olimpiadas incluyeron la venta de comida y bebida para recaudar fondos para la fiesta de Navidad y fin de año, de unos 300 usuarios del centro gerontológico.