Barcelona viene de menor a mayor en cada presentación, juega más fútbol, cada jugador sabe cómo actuar y en los deportes de conjunto uno juega con las virtudes y defectos de los rivales.
El Deportivo Quito se viene al estadio torero, el estadio con más capacidad en el país, el estadio del equipo más popular. Pues bien, ese estadio deberá llenarse sin ningún tipo de dudas.
Hay razones que abundan, los amarillos hace diez años no son campeones; tienen ahora un buen equipo, aunque medio retacero para el remate; necesita los tres puntos para la aspiración al título y tampoco va a ser nada fácil habida cuenta que recibe al puntero.
El D. Quito ha sido, a lo largo de todo el torneo, el conjunto más regular y equilibrado con buenos promedios de ataques y buenos defensivos. Es, por lo tanto, respetable su presencia.
Mientras, Barcelona es el equipo, junto con El Nacional, que más títulos posee (13) en campeonatos nacionales, y el D. Quito apenas dos; Barcelona le ha ganado más veces en el global general pero eso, a la hora de la verdad, importa un comino. Las estadísticas importan para el antecedente, para el linaje, para la historia, pero para cada encuentro importa el presente y punto.
Así que vamos al punto. En líneas generales, el D. Quito está jugando bien, por algo está donde está, pero eso no quiere decir que es imbatible, y ya lo demostraron El Nacional, que le ganó, y el mismo Barcelona, que le empató en el Atahualpa. Eso no quiere decir que es pan de entrega ni mucho menos, porque incluso el domingo pasado pudo ganar si el cabezazo de Mandra no da en el horizontal y el que se comió Ebelio Ordóñez se hubiese concretado. Pero empató. No ganó.
Entonces, ¿va a ganar Barcelona como local? No va a ser fácil. Tiene que trabajar duro y parejo, con fuerza y reconocer, eso sí, que los toreros mejoran en cada presentación; sus jugadores saben lo que quieren y lo que pueden hacer, y deben mejorar para que aprendan a mantener el resultado.
Pero seamos honestos, Barcelona viene de menor a mayor en cada presentación, juega más fútbol, cada jugador sabe cómo actuar y en los deportes de conjunto uno juega con las virtudes y defectos de los compañeros y por allí se ensamblan.
Ahora bien, tratándose de dos fuerzas parejas, un factor desequilibrante puede ser el público, de allí que, a llenar el estadio, muchachos barceloneses. Primero, porque el equipo se merece ese reconocimiento; segundo, porque el apoyo es importante, y tercero, para que los rivales se asusten y no crean sencillo que les puedan aguar el festejo a los amarillos.
La reunión será impactante, pórtense bien, tanto a los jugadores con el resultado, como al público con su comportamiento. Por mi parte, yo comprendo a los dirigentes, es virtualmente el último gran partido como local (le queda El Nacional, pero no es lo mismo) y entonces la dirigencia sube en algo el precio de las entradas.
Los dirigentes tienen que aprovechar la circunstancia para recaudar (recuperar) las fuertes inversiones iniciales, claro que al respetable no le hace gracia el aumento, pero... bueno, ¿cuál es primero, el huevo o la gallina?
Estamos convencidos de que será un gran partido, pero pujaremos porque ganen los amarillos por aquello que ya es tiempo que vuelvan a ser campeones. El D. Quito quiere recuperar la historia, pero es otro cantar.
Tiene mucha razón la respuesta y calentura de Eduardo Maruri contra la dirigencia del Quito y la Liga. Eso también es marketing.