Mi corazón palpita con gratitud por las bendiciones de la gracia
Gracia
Al dirigirme en pensamiento a Dios, reflexiono en el don increíble y duradero de la gracia –el amor y la aceptación incondicionales de Dios.
Percibo que la magnitud de la gracia de Dios está activa.
Doy gracias a Dios por las miles de maneras como la gracia surge en mi vida. Los resultados son sorprendentes: el perdón y el amor dados y recibidos libremente; la ayuda y la esperanza extendida a quienes tienen más necesidad.
La gracia es luz que resplandece en la oscuridad, disipando la niebla de preocupación y revelando el poder y la presencia de Dios. Mi corazón palpita con gratitud.
–Juan 1:16
“De su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia”.