En diciembre, Johnny Chung Lee subió un video a YouTube que se convirtió en una sensación de Internet.
El video de cinco minutos mostraba cómo, tras sencillos pasos, el controlador remoto de la consola Wii de Nintendo, o “Wiimote”, podía transformar una pantalla normal en un despliegue de realidad virtual, con elementos gráficos que parecían saltar hasta la sala. El video ha sido visto más de 6 millones de veces.
Este, junto con otros que Lee, de 28 años de edad, subió a YouTube, ha hecho que la gente le preste atención tanto al innovador como a sus innovaciones. En septiembre, la publicación Technology Review, del MIT, lo nombró como uno de sus innovadores más importantes de menos de 35 años.
Cuando Lee terminó este año su doctorado en el Instituto de Interacción Hombres-Computadoras de la Universidad Carnegie Mellon, en Pennsylvania, recibió “muchas ofertas de todas las grandes compañías”, de acuerdo con Paul Dietz, gerente de Programas de Investigación y Desarrollo de Microsoft, que lo persuadió de que se uniera a la división de Entretenimiento y Dispositivos de su compañía.
Contrasten esto con lo que pudo haber sucedido con otras opciones que Lee contempló para comunicar sus ideas. Pudo haber publicado una investigación que sólo unas cuantas docenas de especialistas habrían leído. Una charla en una conferencia habría atraído a un público ligeramente más numeroso. En ambos casos, habría necesitado meses para que sus ideas llegaran a otras personas.
No es de sorprenderse, entonces, que le dé crédito a los videos subidos a YouTube como una parte esencial de su éxito como inventor. “Compartir una idea del modo correcto es igual de importante que el trabajo mismo”, señala. “Si creas algo, pero nadie lo conoce, es como si nunca hubiera ocurrido”.
A fines del 2002, Lee creó una pequeña compañía para construir y vender otros inventos, diseñados para ayudar a los cineastas a minimizar la inestabilidad en las imágenes grabadas con cámara. Vende su “Poor Man’s Steadycam” (Steadycam de los pobres) en línea, a 39,95 dólares aunque también alienta a la gente a que descargue gratuitamente las instrucciones en línea para que construyan el aparato por si mismos, por 14 dólares, en piezas.
La compañía de la steadycam es su única incursión en los negocios.
Su decisión de compartir, en lugar de vender, la mayoría de sus ideas está vinculada a su definición del éxito, que él mide en términos de impacto, no de dólares. Esto, señala, es uno de los motivos por los que decidió unirse a Microsoft: la enorme base de clientes de la compañía representa “un verdadero potencial para ayudar a otras personas”.