Domingo 16 de noviembre del 2008 Sucesos

Abandono de familia atenta contra rehabilitación

http://src.eluniverso.com/2008/11/16/0001/10/files/adolecente216-11-082500.jpg

Dos psicólogos imparten charlas a los menores aislados en el Instituto Profesional de Varones fase II. Los niños y adolescentes comparten sus historias con sus compañeros.

Aunque tiene 56 años, el sufrimiento y la falta de recursos económicos le hacen parecer de más edad. Elena llega desde Pedro Carbo (Guayas) todos los martes, desde hace dos meses, al Instituto Profesional de Varones Fase II, a visitar a su hijo, el menor de ocho hermanos.

El chico de 17 años cumple una medida socioeducativa por tentativa de asesinato.

La mujer se siente contenta porque su hijo, quien recobrará su libertad en 30 días,  ha progresado. “Ha aprendido  carpintería, pintura y computación”, cuenta emocionada, mientras espera sentada en un escalón  del instituto.

Marianela Pinargote, directora del Instituto Profesional de Varones Fase II, destaca los beneficios de los talleres. “Aprenden mecánica, aerografía, computación y electricidad”, afirma Pinargote, quien, sin embargo, lamenta la falta de compromiso de algunos padres en la rehabilitación de sus hijos.

La funcionaria considera que la colaboración de los padres es importante. “Ellos también participan en las charlas con los psicólogos”, sostiene.

La directora revela que más de la mitad de los  adolescentes aislados son abandonados por sus familias. “Sin apoyo familiar qué se puede esperar”, reflexiona Pinargote y admite que hay casos que la han conmovido.

Uno de ellos es un joven de 17 años, que registra antecedentes delictivos por asalto y robo desde que tenía 10 años.

 Cuando personal del centro de rehabilitación trata de comunicarse con su mamá, recibe negativas. “Nos tiran el teléfono. La familia no quiere saber nada de él”, lamenta la funcionaria, quien cree que eso influye en el alto índice de reincidencia de los adolescentes.

“Cuando no tienen familias donde regresar, acuden a las pandillas, que llenan su necesidad de compañía”, expresa.

Pinargote enfoca sus esfuerzos en rehabilitar a los adolescentes aislados, y por eso analiza las causas de la  problemática y asegura que la violencia que demuestran y la predisposición a cometer delitos se debe a las malas influencias que encuentran en su entorno.

Una de las más importantes –asegura– es la televisión. Según la funcionaria en ese medio de comunicación existen muchos programas que muestran violencia extrema y explícita  a los niños y adolescentes.

Pinargote asegura que durante las charlas que mantienen durante el proceso de rehabilitación, los menores afirmaron que  han visto películas o programas en los que se muestra abiertamente el narcotráfico, el sicariato y cómo actúan las bandas de delincuentes.
“Les venden la idea de conseguir dinero fácil”, opina la directora.

El sociólogo Héctor Chiriboga discrepa con la funcionaria. “Es una mala interpretación. De esa manera ocultan los reales síntomas que aquejan a los adolescentes inmersos en situaciones de violencia”, considera Chiriboga.

Según el profesional, quien laboró en el Instituto Nacional de la Niñez y la Familia (Innfa), los adolescentes dicen la respuesta que las autoridades desean escuchar. “Son inteligentes y les confirman sus ideas erróneas a los encargados de estos centros”, advierte el sociólogo, quien, a pesar de sus críticas elogia los oficios que enseñan a los menores mientras permanecen en el centro.

 Sin embargo, asevera que los encargados de estos centros no deberían tratar a los menores infractores como un grupo, sino individualmente. “Cada uno es un mundo diferente”, afirma Chiriboga.
Sucesos

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.