Continúanlos actos en recordación del escritor mexicano, por los diez años de su muerte. El miércoles hubo un conversatorio en su honor.
A un lado del altar de muertos dedicado a la memoria del ensayista y poeta mexicano Octavio Paz, instalado desde el Día de los Difuntos en el Consulado del país azteca, en la calle Pedro Carbo, se evocó una vez más su figura como gran literario.
Se lo hizo a través de un conversatorio en el que participaron Joaquín Hernández, catedrático de la Universidad Católica de Guayaquil, quien habló acerca de la influencia de la literatura de Paz; y Willington Paredes Ramírez, del Archivo Histórico del Guayas, que relató detalles de la vida del ex diplomático y su aporte a las letras en el Ecuador.
El conversatorio, que duró hora y media, es otra actividad que realizó el Consulado mexicano en el Ecuador por los diez años de la muerte del escritor.
La charla la inició Hernández, quien destacó en todo momento la contemporaneidad que caracterizó a las obras de Paz. Indicó que fue uno de esos autores que escriben en contra del Estado y la política, pero que siempre se mantienen al margen de esos aspectos.
Lo dijo porque Paz vivió los finales de los años de la guerra civil española pero se mantuvo alejado del marxismo, movimiento del que se decepcionó después. También fue testigo de varios gobiernos mexicanos, entre ellos, el de Lázaro Cárdenas. “Fue un crítico de la política, nunca se dejó llevar por corrientes de ningún tipo”, dijo Hernández.
También leyó el poema de Paz llamado Vuelta y luego destacó el aporte del autor a las revistas Proceso y Excélsior, de México.
Hernández resumió el legado de Paz al inicio del conversatorio: “En la época de los años treinta, cuarenta y cincuenta, en que surgió (Paz), todos nos volvimos mexicanos porque nos sensibilizamos con sus obras”, expresó.
Finalmente, Willington Paredes sostuvo que conoció las obras de Paz cuando ingresó al grupo literario llamado Sicoseo –que integró con Fernando Nieto Cadena, Fernando Artieda, Jorge Velasco Mackenzie, y otros–, al analizar la obra Laberintos de la soledad.
Tras ambas intervenciones, el público participó del conversatorio sobre el autor.