La Iglesia católica condena la decisión de la justicia y afirma que no existe el derecho a morir.
La decisión del Tribunal Supremo de autorizar la supresión de la alimentación a Eluana Englaro, una mujer de 37 años que se encuentra en estado vegetativo desde hace 17, ahonda la división sobre la eutanasia de la sociedad italiana que en muchos sectores exige una legislación al respecto.
Algunos sectores de la sociedad exigen que el Parlamento Italiano introduzca el llamado “testamento biológico”, que asegure una muerte digna aun cuando la persona esté inconsciente.
“Dejar de dar de comer y beber a Eluana significa condenarla a un fin monstruoso. El derecho a la muerte no existe, la vida es sagrada”, expresó el ministro de Sanidad del Vaticano, cardenal Javier Lozano Barragán, a diario La Stampa.
Por su parte, el ex ministro de Sanidad, Umberto Veronesi, afirmó que la sentencia “es una victoria de los principios de la Constitución y una demostración de valor de los jueces”.
Maurizio Ronconi, de la Unión de Demócratas Cristianos y de Centro (UDC), pidió al Gobierno que presente un decreto ley urgente en el que se prohíba suprimir la alimentación a una persona.
A este pedido se sumó una asociación de minusválidos y accidentados graves que presentará un recurso ante la Corte Europea para los Derechos del Hombre de Estrasburgo en contra de la decisión de la Corte italiana. “Un Estado no puede permitir que se deje morir de sed y hambre a un sujeto incapacitado. Se trata de una tortura, algo inadmisible”, aseguró la abogada Rosaria Elefante.
Las religiosas de la clínica en donde se encuentra internada Eluana, cerca de Milán, se oponen al traslado de la paciente y se ofrecen a cuidarla hasta el final de sus días.
La paciente podría ser trasladada en los próximos días a otra clínica debido a que las instituciones médicas de la región donde está internada se niegan a desconectar los aparatos que la mantienen con vida.
“Después de que desconecten a Eluana fallecerá entre 13 o 15 días”, explicó el neurólogo Gian Luigi Gigli.